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Existe mucha segregación, dice el obispo de Ensenada

lunes, 12 de febrero de 2024 · 01:16

KARLA PADILLA/EL VIGÍA
kpadilla@elvigia.net | Ensenada, B. C.

En la actualidad existe mucha segregación, tal como en los tiempos de Jesús quien padecía lepra era excluido de su comunidad y era considerado impuro, situaciones que se deben corregir ante tanta injusticia humana e ilegal que se vive.
Así lo expresó Rafael Valdez Torres, obispo de la Diócesis de Ensenada, durante el mensaje dominical difundido a través de las redes sociales, en el que señaló que Jesús vino al mundo a unir y no a segregar. 
Recordó el pasaje en el que un leproso se le acerca a Jesús y le pide que lo sana, él se acerca, lo toca y lo cura, lo que en aquel tiempo era prohibido por las leyes civiles y religiosas, pues a una persona con lepra no se le podía acercar nadie ni tocarlo, para evitar que se contagiarse externamente y ser impuro por dentro.
“Jesús viene a unir, no a segregar; a perdonar y amar, no a condenar y a despreciar; viene a rescatar a toda persona hundida en todo tipo de lepra; en nuestro tiempo hay mucha segregación: social, religiosa, política, sanitaria, económica, familiar, laboral, tenemos mucho que corregir ante tanta injusticia humana ilegal en que vivimos”, señaló. 
Jesús se compadeció de aquel enfermo, se acercó a él y puso en práctica la verdadera cercanía, a diferencia de muchas personas que actualmente utilizan un discurso de comprensión y cercanía que no ejercen, expuso.
Valdez Torres mencionó que, cuando una persona se compadece de la otra por su situación o sus necesidades, se acerca y se involucra con el hermano sin temor a las consecuencias y se rompen todas las barreras que obstaculizan la caridad. 
Añadió que, el gesto de Jesús de tocar al leproso es impactante y retador para los cristianos, pues como discípulos suyos deben mostrar audacia en gestos de amor a Dios y de fidelidad, que se deben manifestar en actitudes de amor al prójimo. 
“Jesús no toma distancia por seguridad y no utilizó únicamente la palabra, se arriesgó y se expuso al contagio sin temor alguno, y esa actitud la tiene con todos nosotros, se nos acerca en la situación en que nos encontremos contaminados por el mal en todas sus expresiones, Jesús se acerca a nuestra humanidad enferma por el pecado y nos sana”, compartió. 

Confiar y confesar
El jerarca de la Iglesia católica en Ensenada comentó que la lepra es un símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, capaz de alejar de Dios, pues “los pecados que cometemos nos alejan de Dios, incluso pueden producir la muerte del alma, de ahí la necesidad de confiar en la misericordia de Dios y confesar con humildad los pecados cometidos”, concluyó. 

 

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