Nacional

Arrecian disputas por goma de opio

domingo, 08 de octubre de 2017 · 00:08

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Grupos del narcotráfico se disputan la comercialización de la goma de opio en la Sierra de Guerrero lo que ha desatado una escalada de violencia en la región.

De acuerdo con fuentes policiacas el transporte público se está utilizando para sacar el estupefaciente que se recolecta en la región de la montaña de Guerrero, lo que ha generado ataques contra los conductores y sus vehículos.

El martes pasado fue incendiado un autobús en el libramiento Chilpancingo-Tixtla, y desde hace dos semanas no hay corridas en la ruta Chilapa-Chilpancingo, debido a que al menos a 10 choferes han sido asesinados.

En Chilapa, conocido como “La Puerta de la Montaña”, quienes se disputan el control son los grupos criminales de “Los Ardillos” y “Los Rojos”.

Habitantes de la región explican, bajo anonimato, que en la zona alta de la montaña los pobladores pueden cultivar mariguana o amapola, de la que se extrae la goma de opio para producir heroína, y venderla a cualquiera de los grupos criminales sin problema.

La violencia, dicen, se origina al momento en que se quiere sacar la droga para su comercialización.

Hombres armados en dos o tres camionetas recorren la carretera Chilpancingo-Chilapa o se colocan en cruceros estratégicos.

Desde ahí ubican al transporte público, les cierran el paso, amagan al chofer, lo bajan y los ejecuta frente a los pasajeros.

Negocio empresarial
En entrevista, Manuel Olivares, director del Centro Regional de Defensa de Derechos Humanos “José María Morelos y Pavón”, señaló que el narcotráfico se convirtió ya en una actividad empresarial en Guerrero.

“El control del territorio, en términos ya empresariales, tiene ventajas muy grandes, el territorio implica rutas de trasiego, áreas de producción, centros de consumo y mano de obra barata”, comentó.

“Chilapa es un punto neurálgico que tiene varias salidas, al norte tenemos Zitlala, y si seguimos por esa ruta vamos llegar a Copalillo y de ahí se puede ir a Puebla o a la Ciudad de México, también se puede salir de aquí a Tlapa, a Chilpancingo, y de ahí a Acapulco”.

Esta violencia, además de los homicidios, ha generado desaparición de personas y desplazamientos forzados de comunidades enteras.

“Hay una especie de reclutamiento forzoso, cuando la delincuencia organizada se entera de que en algún hogar hay muchachos de 13, 14, 15 o 16 años, pues llegan y se los llevan”, narra Olivares.

“A veces lo solicitan a sus papás, les dicen: ‘saben qué, pues queremos que nos des a tu hijo o tu hija’, bueno pues al otro día la familia no aparece (se van), principalmente (ocurre) en comunidades”.

Así, por ejemplo, alrededor de 500 habitantes de la comunidad de Ahuihuiyuco dejaron su poblado entre el 7 y 9 de junio pasado, bajo la supuesta amenaza de grupos criminales de que si no se iban serían asesinados.

Actualmente la entrada del pueblo es resguardada por militares y según pobladores alrededor de 200 personas ya han regresado, aunque son visibles varias casas vacías.

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