A 80 años del exilio español en México

A causa de la dictadura franquista, muchos españoles tuvieron que dejar atrás la Madre Patria. Con aquel grupo de hombres y mujeres valiosos, venía el niño César Obregón, quien se convirtió en un adulto que supo regresarle a México y a Ensenada, todo el cariño y apoyo que recibió
lunes, 8 de julio de 2019 · 00:00

CARMEN DE OBREGÓN/COLABORACIÓN
Ensenada, B. C.


El 14 de junio de 1939 zarpa del Puerto de Burdeos, Francia, el barco Ipanema rumbo a las costas mexicanas de Veracruz. Sus pasajeros vienen huyendo de Francisco Franco “el Comandantín” como le llamaban. Vienen buscando el amparo y asilo ofrecido por el general Lázaro Cárdenas, entonces presidente de México.


Entre esos pasajeros se encuentran Antonio Paz Sieira, José María Obregón Chorot con su esposa María del Pilar, y su hijo César de 5 años. Pilar está embarazada de 4 meses.


Al pasar el Ipanema por el Cabo de Finisterre, se reunieron los pasajeros de Galicia para encerrar en una botella un mensaje con la esperanza de que llegase a tierra y una mano amiga lo recogiera. Era una despedida de su terruño con frases de la poetisa Rosalía de Castro.


La expectativa del viaje sembró dudas entre los pasajeros, pues no conocían cuánto duraría la travesía, por lo que se dirigieron a la central de mando con el capitán del barco, Monsieur Marot, quien los tranquilizó informándoles que tenía siete años navegando hacia el Mar Caribe y México. Su experiencia marina hablaba ya de 29 años. Sus cálculos eran 12 días a la isla de Santo Tomás y de ahí a Veracruz seis días.

 

DIARIO “DE ABORDO”
A sugerencias del capitán Marot, se comenzó un diario “de abordo”, donde se registraba lo que pasaba en el barco, así como las noticias que se recibían de España que llegaban al Ipanema vía telegráfica. La España “nacionalista” adopta el hacha ejecutoria de Hitler, menciona una de ellas.


El dios Neptuno le cambió sus planes al capitán Marot, pues pasados varios días el barco se averió de una propela. El lugar más próximo para repararla era la Isla de La Martinica. Hacia allá navegaron y fueron recibidos y atendidos  muy efusivamente por sus habitantes. Ahí los españoles conocieron esa sabrosa fruta que llamamos piña.


La vida continuó a bordo con actividades varias, desde cantos, bailes, clases y sobre todo juntas informativas, donde se les enseñaba a los futuros mexicanos a conocer nuestro México en todos sus aspectos tanto históricos como culturales, climáticos, agrícolas, pesqueros, mineros, industriales, etc.


Mientras tanto el pequeño César Obregón se paseaba de la mano del capitán Marot por todo el barco.
Al llegar a Veracruz el 7 de julio, hace hoy 80 años, fueron recibidos con los brazos abiertos y la opción de tener de inmediato la ciudadanía mexicana.


En lo personal, a José María una persona le dijo: “lo esperamos en su casa” pero” cómo contestó, si yo no tengo casa”.
Simplemente una muestra de la hospitalidad que ofrecemos los mexicanos.

 

REGRESO EMOTIVO
Hace exactamente 50 años, me tocó acompañar a Pilar en su primer regreso a la Madre Patria, recuerdo que cuando estábamos ya volando sobre España, ella me dijo: “mira, estamos volando sobre Toledo, ya se ven sus techos” su cara estaba roja de la emoción.


Al llegar al aeropuerto de Barajas estaba toda la familia Obregón, Chorot y Martínez Sanz esperándonos. Recuerdo las lágrimas de las Tías María Luisa y María Teresa, hermanas de Pilar cuando la abrazaron, ella dijo: “sin lágrimas” y las abrazó. Habían estado separadas más de 30 años.


Ochenta años se cumplieron ayer, desde la llegada del Ipanema a Veracruz, sus pasajeros gente muy valiosa que puso sus conocimientos y su trabajo al servicio de nuestro país. Aquí sembraron su árbol y aquí están sus ramas, sus brotes, flores y frutos.


De esos pasajeros que he mencionado en ésta remembranza, José María, quien era interventor de Estado en España, comenzó vendiendo aceite de cocinar, eso sí muy impecable con su camisa blanca y corbata, después se dedicó como jefe de Personal en Sosa Texcoco, periodista del Sol de México y Novedades y a la publicidad, durante muchos años editó gratis la Revista de la Cruz Roja Mexicana. 

 

“ESPAÑA AHORA”
Al fallecer Francisco Franco, comenzó a escribir en el periódico una columna llamada “España Ahora”, en la que comenzó a plasmar sus recuerdos de la Guerra Civil Española, los cuales se convirtieron después en el libro “España Ahora”.


María del Pilar trabajó la mayor parte del tiempo en compañías donde era la contadora, fue traductora de obras de teatro del francés al español, tuvo un salón de belleza y participó muchos años en el Grupo de Damas de la Cruz Roja Mexicana, siendo también fundadora del Banco de Sangre en México. Con orgullo portaba su pin en forma de gotita de sangre que decía: “yo ya di”.


Antonio Paz Sieira es muy recordado como fundador de la Empacadora “la Porteña” en la actual entrada a Ensenada. Sus hijos Antonio y Tomás tuvieron una fábrica de harina de pescado entre otros negocios que dieron también trabajo a muchas personas. Entre sus nietos está Kuno Becker, famoso en el cine.


De César Obregón, sólo tengo que decir que es un mexicano que nació en España, y que ha sabido devolver con creces a su país lo que recibió, dedicándose no sólo a las empresas sino a la educación en nuestra Universidad Autónoma de Baja California.


Elia, hermana de César, nació el 1 de noviembre de 1939. Se casó con Ernesto Velázquez de León Defesé y tuvo cuatro hijos, todos ellos buenos hombres y profesionistas exitosos. Aunque ya no está entre nosotros, su recuerdo siempre está presente con cariño.

 

NÚMERO DE LA SUERTE
La vida me ha enseñado que hay circunstancias que van marcando tu vida. Por ejemplo: cuando César entró a la UABC, en 1962, le fue asignado el número de empleado 7 que después le cambiaron a 777. En septiembre del 2007 vinieron de España a filmar un reportaje sobre su vida fuera del país, y nos llevaron a Madrid para terminarlo. Ya en el avión, me puse a leer los periódicos, y… ¿qué creen? Había una noticia donde se informaba que todos los monumentos que hubiere de Francisco Franco serían retirados, así como su nombre de todas las calles, plazas y lugares de España. Todo esto como un proceso de reconciliación. 


Sentí que Dios nuestro Señor permitía que el niño que salió de cinco años, volvía en esas circunstancias para que se borraran los malos recuerdos, entre ellos el fusilamiento de su tío Félix, el encarcelamiento injusto de su abuelito Rodolfo y, sobre todo, la separación que éste tuvo de su único nieto al que ya no volvió a ver. 


Hoy día, la familia de Franco está haciendo esfuerzos para que no se le exhume del Valle de Los Caídos.
Parafraseando a Stephan Zweig: “el hombre no es de donde nace sino de donde se hace”. Estamos reunidos para celebrar a nuestros pasajeros aquí mencionados, y todos los que llegaron el día 7 de julio de 1939. ¡Hace 80 años!


Dedico esta relato a nuestros amigos Antonio y Tomás Paz Félix y familia; a ti César, mi amado esposo; a nuestros hijos, nietos y, sobre todo, a María Lizbeth, miembro de la cuarta generación Obregón en esta Ciudad y Puerto de Ensenada, Baja California.

Al pasar el Ipanema por el Cabo de Finisterre, se reunieron los pasajeros de Galicia para encerrar en una botella un mensaje con la esperanza de que llegase a tierra y una mano amiga lo recogiera; era una despedida de su terruño con frases de la poetisa Rosalía de Castro

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