Nacional

Un grito sin eco

El presidente de la República ondeó la bandera e hizo sonar la campana en una inédita ceremonia del Grito de Independencia, con luces impresionante y frente a un Zócalo sin espectadores
miércoles, 16 de septiembre de 2020 · 00:55

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

A un costado del Zócalo vacío y cercado por vallas, un militar vestido de civil se acerca a uno de sus compañeros.

“¿A qué hora llega la gente?”, le pregunta.
Recibió de su compañero una mirada que comunicaba que los militares uniformados con pantalones de mezclilla y playera negra, los técnicos de iluminación y fuegos pirotécnicos, así como representantes de medios de comunicación serían los únicos espectadores del Grito de Independencia este año.

En los hoteles y restaurantes frente a Palacio Nacional, en las terrazas también hay gente, pero no la misma cantidad que llenó la Plaza de la Constitución en 2019, el primer año de Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República.

Ante los estruendosos vivas del tabasqueño, el silencio del Zócalo fue camuflajeado por las autoridades federales con los 20 militares y bocinas colocadas en cada esquina de la plancha.

Pero además de ellos, nadie responde.
“¡Viva la esperanza en el porvenir”, manifestó el mandatario, en medio de un temblor en su voz.

“Viva el amor al prójimo”
Acompañado únicamente de su esposa, Beatriz Gutiérrez, y después de guardar un minuto de silencio por los fallecidos de Covid-19, el presidente caminó por el pasillo al interior de Palacio Nacional al balcón central a las 22:58 horas.

En sus arengas nuevas, a comparación del año pasado, el presidente también incluyó un viva por por la igualdad y otro por el amor al prójimo.

Asimismo, mencionó a los héroes de Independencia, Miguel Hidalgo, José María Morelos Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende y Leona Vicario.

Se refirió a las comunidades indígenas, la libertad, la justicia, la democracia, la soberanía, la fraternidad universal, igual que en 2019, pero dejó fuera el viva por la paz, en un año en que la violencia no ha cesado en México.

Al finalizar, hizo sonar la campana y ondeó la bandera.

La ceremonia, que inició a las 22:55 horas con la entonación del Himno Nacional en una grabación, a diferencia de todos los años que es con una Banda de Guerra dispuesta debajo del balcón principal, finalizó a los 30 minutos.

Del Himno y de las luces disfrutaron los invitados especiales del presidente, entre los que estuvieron la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, y el canciller Marcelo Ebrard, con sus respectivas parejas.

En un segundo balcón, los titulares de Marina, Almirante José Rafael Ojeda Durán; la Sedena, general Luis Cresencio Sandoval, y Seguridad Pública, Alfonso Durazo. Todos ellos con cubrebocas.

Ya en el tercer balcón las medidas por la pandemia comenzaron a relajarse con el consejero jurídico, Julio Scherer; el jefe de Oficina de Presidencia, Alfonso Romo; y el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quienes no portaban cubrebocas.

Más lejano todavía, se encontraban Jesús Ramírez, vocero de la Presidencia; Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública y su esposo John Ackerman.

Tras los fuegos pirotécnicos, la plancha quedó desierta de nuevo, impregnada solo con el humo de los cohetes.

Todavía no se disipaba éste cuando apagaron la iluminación y comenzaron a desmontar la instalación para el desfile de hoy.
 

 

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