NACIONAL
Avanza retiro de crudo, pero no la investigación
El derrame en el Golfo dejó a pescadores sin ingreso; entre abandono y sin responsables claros, sobreviven malbaratandoAgencia Reforma
Ciudad de México
Más de 700 toneladas de hidrocarburo del derrame en el Golfo de México han sido retiradas de zonas costeras, informó la Marina. Sin embargo, las autoridades no han logrado identificar la fuente contaminante.
El operativo contra el derrame ha movilizado más de 3 mil elementos, apoyados por 46 buques, 45 vehículos, siete aeronaves, drones y submarinos, así como barreras de contención, en un despliegue que abarca Veracruz y Tamaulipas.
Las autoridades mantienen abiertas varias líneas de investigación, entre ellas la posibilidad de que el contaminante provenga de un buque, sin que hasta ahora se haya identificado responsable.
Reforma reveló que, desde el 14 de febrero, la plataforma satelital SkyTruth detectó un buque en la Sonda de Campeche con su Sistema de Identificación Automática (AIS) apagado, justo al lado de una mancha de petróleo, lo que podría apuntar a “huachicol en altamar”.
NO QUIEREN PESCADO
El derrame en el Golfo dejó a pescadores sin ingreso; entre abandono y sin responsables claros, sobreviven vendiendo pescado malbaratado.
Las redes de la asociación de pescadores Punta El Salado fueron destruidas por el chapopote del derrame. Mauricio y los 60 pescadores de la cooperativa retiraron los pedazos grandes de la playa. Desde el 2 de marzo, cuando comenzó a llegar el hidrocarburo, quemaron y enterraron los más gruesos sin paga.
Desde entonces están sin trabajo. El derrame mató y ahuyentó a los peces, y sembró miedo entre los compradores. Ahora, si logran sacar algo, lo cambian por arroz, agua o frijol.
Fue hasta el viernes 27 cuando llegaron trabajadores subcontratados por Pemex, con un pago de 3 mil 200 pesos semanales, para realizar un trabajo que, dicen, ya estaba hecho.
“Contrataron a quienes no sufrieron daños, ¿y nosotros? ¿Y nosotros, que somos los más afectados?”, reclama Eunice Sánchez, secretaria de la asociación.
“Ahorita, la verdad, esto ya está limpio. Ya ni deberían venir a gastar dinero del gobierno”, dice el presidente de la organización, limpiándose las manos aún manchadas de negro, “enchapadas”, tras intentar recuperar lo que sirve de sus redes. Los perros se mojan el pecho y beben agua salada. Pasan veloces los pelícanos y las gaviotas. Retumba el mar abierto.
Hay varias formas de llegar a playa Olapa, último punto antes del Istmo de Tehuantepec, en el Golfo de México. Ocho horas en auto o seis en embarcación desde Veracruz; cuatro desde Coatzacoalcos; dos desde Catemaco; o una hora y media en moto desde Sontecomapan, dando tumbos porque hoy el mar está picado y no hay lanchas. Formas hay varias, y todas son difíciles.
La vegetación es tupida, casi sin espacios. Higos y papayas crecen silvestres, casi también las vacas. Los ríos brotan de grietas en la carretera. El camino, de piedras, lodo o cemento, sube y baja entre valles. Al final, un grupo de pescadores se reúne bajo árboles curvados por el viento, haciendo cuentas y preguntándose si lo que se ignora también existe.
No es sólo retórica: el derrame fue detectado desde el 2 de marzo, pero autoridades estatales y federales descartaron inicialmente la responsabilidad de Pemex y la atribuyeron a un buque. Semanas después, el Gobierno sostuvo que se trataba de una embarcación no identificada y de filtraciones naturales. Para los pescadores, esa falta de claridad agrava el abandono: no hay responsables definidos ni mecanismos para exigir reparación.
“Eso mismo dijo el de Pemex: que no se puede demandar a nadie porque no hay responsables”, se queja Eunice. “Pero yo pienso, aunque ellos no sepan, existe un responsable”, ataja el pescador más viejo.
“La gente no quiere comer pescado porque supuestamente está contaminado. Pero es mentira. El pescado que se contaminó ya se murió”, dice un taxista.
SE MALBARATA O SE QUEDA EN LA HIELERA
“Llevamos nuestro producto y nos lo cambian por lo que sea, frijol o arroz, o nos lo pagan a como quieren. Dicen que está enchapado, pero ya no. El pescado está bueno. El pámpano andaba en 100 y ahora en 60 o 70; la sierra igual. Aquí la tengo en 40 y ni así la quieren”, dice Mauricio.
La playa parece limpia. Quizás por eso, los trabajadores con mameluco blanco dicen que no es su culpa cobrar por el trabajo. “El agente municipal traía una lista”, justifica uno.
De regreso, el verde cubre todo hasta que reaparece el mar en la Barra de Sontecomapan. Amado Quiroz, presidente de la Cooperativa Liberación de la Barra Triple S -80 pescadores sin actividad-, acusa que tampoco han recibido ayuda. “No tenemos sustento, no tenemos ingreso para nuestra familia”, dice.
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