Don Heberto Peterson, escritor y viajero

domingo, 20 de noviembre de 2016 · 00:30
Por Gerardo Ortega 

El avión se detuvo seis minutos después de tocar tierra; fue un vuelo de 10 horas que cruzó la noche apresurada del Atlántico. La nave había sobrevolado Irlanda, Inglaterra y partido en dos a Francia. Los pasajeros aún escuchaban los últimos aires de las turbinas a punto de descansar. "Ya estamos en Roma”, pensó el escritor Heberto Peterson, emocionado a sus 67 años de pisar por primera vez Europa.

Así comenzó aquel domingo de 2008 un recorrido de 20 días por cuatro países en los que don Heberto todo observaba, todo registraba, todo lo vivía, consciente de estar ante una experiencia única. "Yo disfruto observando a las personas, sus actitudes, su forma de vestir”, comenta sobre su actitud ante lo nuevo, ante la ciudad desconocida. 

Y aunque le gusta dejarse sorprender, considera, siguiendo a Jaime Balmes, que el viajero debería estar previamente documentado, y eso incluye conocer lo más posible el modo en que se percibe a México en el país que se visita. "Debemos siempre dar muestras de tener una cultura cívica, civilizada, porque cuando viajamos somos una especie de embajadores con nuestro comportamiento”, asegura.  

La "Ciudad Eterna”, ése es el sobrenombre de Roma. Antes de su primera comida en Europa don Heberto recordó que pisaba por primera vez la tierra natal del abuelo de su madre, un hombre de apellido Moretto, aquel que un día antes de su ordenación sacerdotal decidió, ante la sorpresa de muchos, no ordenarse.

Nadie sabrá nunca de las sinuosas carreteras que fueron el recorrido espiritual del abuelo, hombre de la Roma del siglo 19, lo que sabemos es que un descendiente suyo en el siglo 21, es capaz de admirar la belleza de una ciudad sin fijarse demasiado en las fronteras. 

"Yo no soy de los que creo en esa estúpida frase (perdóname) de que como México no hay dos”, explica el escritor nacido en Tijuana en marzo de 1941. "Yo creo que debemos valorar objetivamente lo positivo y negativo lo estético y lo antiestético. Cuando estás frente a, o dentro de alguna obra arquitectónica que te impacta, la disfrutas enormemente ya sea la catedral de Notre Dame en París o la pirámide de Chichen Itzá en nuestro México. O pasar por los Alpes Suizos y ver sus lagos y los lagos de Montebello en Chiapas, o recorrer los Pirineos rumbo a Lourdes.”
 
Algunas de sus reflexiones diarias de éste y otros tres recorridos están consignadas en su libro Crónicas de viaje, que por cierto se presentó en Ensenada en junio de 2014 y en cuyas páginas se conduce al lector por paisajes de España, Francia, Italia, Suiza, el sureste mexicano y, por supuesto, por los puntos más significativos de Ensenada.
Regiomontana de nacimiento, su esposa Antonia Rodríguez quien lo acompañó en su viaje a Europa, junto a su cuñada y sobrina nieta, está presente en sus recorridos, y quien como excelente cocinera ha sido compañera culinaria de ese otro trayecto que es el de apreciar los sabores del mundo.

Para don Heberto viajar es una vocación, un gusto y un aprendizaje, en cada recorrido, menciona, "intervienen todos los sentidos, de allí el disfrute de comidas, música, flora y fauna diversa, campos y playas distintas y un largo etcétera”.

Hay quien dice que el aprendizaje se da cuando se parte de lo conocido hacia lo desconocido, del mismo modo, para el escritor Heberto Peterson Legrand los viajes lo han nutrido. "Los viajes por mi patria y por Europa han dilatado mi horizonte, ya que viajando respiras los lugares, pruebas sus sabores, los tocas para sentir que allí estás y comienzas a comparar (quieras o no) con lo que has conocido hasta la fecha”.

Escritor y editor. 

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