CRUZANDO CULTURAS

VILLORO BAJO LA MIRADA DE BECERRA PINO

domingo, 26 de noviembre de 2017 · 00:00

Por Marcela Danemann*

En el libro “La palabra y la tinta” se incluye una gran entrevista a Juan Villoro. Fue parte de mis adquisiciones en la cacería de ejemplares del reciente Libro Fest, festival realizado en nuestra ciudad.

Al leerla no pude menos que razonar en la maestría del entrevistador, capaz de hacer visible la mayor cantidad de información –novelada- del entrevistado, de manera de lograr que el lector se devore cada disparo de una sola bocanada.

En este caso, el libro es una compilación de entrevistas a catorce intelectuales (poetas, novelistas, ensayistas y cineastas), realizadas por el periodista, narrador y poeta chiapaneco Hernán Becerra Pino.

Es muy cierto que al preguntar, recrea. Y su pluma (o el teclado de su computadora) seguramente le recuerda el rostro reflexivo de su entrevistado, los momentos de silencio impúdico ante algún tema personal o la manera en la cual esos datos, recuerdos o sentimientos se harán crónica.

En esta entrevista, Villoro hace una confesión épica que se contrapone a lo que ha sido su trayectoria como escritor y periodista: “De niño leí muy poco, fui un mal lector”.  Pero por suerte, aunque sea a través de una puerta callejera y un poco intuitivamente, llegó el momento de por fin sentirse incluido en el universo narrativo, cuando cayó en sus manos la obra “De Perfil”, de José Agustín.

¿O acaso no tienen otro sabor esos libros que uno lee realmente por gusto, y no por obligación?

Luego llega la pregunta de cortesía, la que le permite rememorar su estancia en el extranjero, precisamente su tiempo en Alemania. Y nada mejor para un intelectual, que poder ser interrogado acerca de sus percepciones sobre la cotidianeidad, en  este caso sobre esos días en los que dejó atrás a México para radicar en Berlín.

Parece que fue en esos años europeos, en los que –al igual que nos sucede a muchos inmigrantes- Villoro comprendió el interés que comenzó a sentir por algunas cuestiones del “ser mexicano” que parecían sin trascendencia y que comenzaron a cobrar dimensión al dejar el país. En paralelo, las cuestiones que aparecían como centrales, pasaron a ser banales. Suele suceder.

Enriquecer la historia cultural de México

Con esa manera tan particular de describir la radiografía de lo que pasa a su alrededor, se explaya en la sensación tan gratificante de sentirse parte de América Latina, donde el lenguaje y la conexión cultural lo acercaron de manera espontánea con personas de otras geografías, abriendo paso a la suerte de cosas en común más que a las diferencias.

Y es que, como recrea Villoro, al vivir en el exterior sales de ti mismo, te reeducas de otro modo.

La entrevista fue titulada por Becerra Pino “Un disparo a la mirada”. Y junto con otras imperdibles realizadas a David Martín del Campo, Mónica Lavín, Federico Campbell, Dolores Castro y al crítico literario Jorge Rufinelli –por nombrar solo algunos de esos intelectuales con los cuales dialogó – lo hicieron acreedor a Hernán Becerra Pino del Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo (1997).

Bien merecido, ya que reivindica el género de la entrevista y también contribuye a enriquecer el entorno cultural a través de las visiones de quienes ya figuran en la historia cultural de nuestro país.

*Promotora, gestora cultural y redactora independiente para medios gráficos y digitales.

marceladanemann@yahoo.com

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