REMEMBRANZAS

El Santuario se convirtió en Catedral

Heberto Javier Peterson Legrand*
sábado, 10 de noviembre de 2018 · 00:00

En la década de los 40 del siglo pasado, monseñor Felipe Torres Hurtado, M. Sp. S., administrador Apostólico de la Baja California, se propuso enriquecer el apostolado, cultura y misión religiosa, trayendo a estas tierras a hijos de San Francisco de Asís, fundador de la Orden de Padres Franciscanos.

El 2 de diciembre de 1947 llegaron los primeros Franciscanos, el párroco, superior y padre Fr. Carlos Martínez (OFM), el padre estadounidense Fr. Nicolás J. Tinney (OFM) y como Hermano Lego, Fr. Guadalupe Parra (OFM).

Nació la feliz idea de construir un Santuario dedicado a la Virgen de Guadalupe comenzando a hacer realidad aquel sueño con la colocación de la primera piedra el 12 de junio de 1951, contando con la presencia del Vicario Apostólico de la Baja California Excmo, así como el obispo Alfredo Galindo Mendoza, M. Sp. S., persona muy querida y de una gran espiritualidad; la asistencia de muchos feligreses y en calidad de testigos los padres franciscanos Carlos Martínez, Raimundo Solano, Domingo Muñoz y el Hermano J. Guadalupe Parra.

El 18 de octubre de 1951 llegó a Ensenada Fr. Felipe de Jesús López ofm, para hacerse cargo de la construcción del Santuario.

Fue un decidido, talentoso y tenaz promotor de la obra a la que le dedicó lo mejor de sí mismo, ejerciendo un liderazgo con el apoyo de muchas personas, destacando por su respaldo incondicional don Esteban Sckutch, doña Leonor de la Parra y otras damas que formaron un Comité Pro-Obras del Santuario.

El responsable y ejecutor de los planos aprobados por el definitorio de la provincia fue el ingeniero Carlos Macfarland quien hizo una esplendida obra.

 

Gozamos de un lugar magistral

Primero se construyó la nave lateral que da hacia la avenida Juárez, la que una vez terminada se dedico al culto. Después se construyó la nave lateral que da a la calle Sexta, misma que se convirtió en teatro para reunir fondos, sin embargo, no fue insuficiente y se hizo el Salón Guadalupano, que se utilizó como cine para proyectar películas de 16 milímetros, a cargo del joven acejotaemero José María Jáuregui Acosta, operador del equipo apoyado como operador auxiliar un servidor.

El ingeniero Macfarland, para el vaciado de la nave central con sus tres bóvedas dejó patente su profesionalismo y talento.

El padre Felipe solicitó elaborar una estatua de Cristo Rey, la cual fue fundida en Vaucouleurs, Cantón de Meuse en Francia, en 1957, con la finalidad de ponerla sobre la cúpula, optando finalmente ubicarla a un costado del Santuario.

Fray Felipe de Jesús López se ausentó de Ensenada en septiembre de 1959 para cumplir con otras misiones con el alma triste porque no había todavía construido las torres.

Durante los siguientes 22 años otros frailes franciscanos Fr. Fernando Cisneros (OFM), Fr. Nicolas Pérez (OFM) y Fr. Benjamin Orozco (OFM), siguieron trabajando hacia el interior las obras de mármol negro, el Altar y el Retablo de mármol, toda la cantera interior y los vitrales y una bella Pila Bautismal.

Arribó a Ensenada nuevamente Fr. Felipe de Jesús López el 11 de agosto de 1981, con el afán de construir las torres de su amado Santuario, participando en ello los ingenieros Adolfo Cano, Rubén Corral Rascón y Rodolfo González Téllez.

Las torres con sus campanas electrónicas quedaron terminadas en octubre de 1984 teniendo una altura de 36 metros y medio y fueron bendecidas solemnemente por el Eminentísimo Cardenal Sebastián Baggio de la Ciudad del Vaticano el 9 de noviembre de 1984, acompañado del delegado Apostólico en México, excmo Girolamo Prigione, el excmo. Obispo don Emilio Berlíe Belaunzarán y el M. R. P. Provincial Fr. Cornelio Moya ofm.

Las cinco pinturas Guadalupanas bellamente realizadas y que están inspiradas en el Nican Mopohua fueron realizadas por el pintor Tapatio José Lizaola terminándolas el 8 de agosto de 1987.

Se consagró como Santuario dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de septiembre de 1987.

Al formarse la primera Diócesis de Ensenada Baja California el 26 de enero de 2007 y consagrarse el primer obispo en la persona del excmo don Sigifredo Noriega Barceló, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe se convirtió en Cátedral, que es la sede del obispo y desde donde dirige su cátedra, por lo que también fue consagrada como tal.

Nuestro primer obispo ha realizado mejoras y reacondicionamiento y la Catedral, bella y digna es legitimo orgullo de la grey católica.

A partir del 2013 contamos con el segundo obispo de Ensenada en la persona de don Rafael Valdez Torres, que ha hecho una excelente labor fundando el Seminario Mayor y otras muchas actividades pastorales y obras materiales, así como promover la capacitación de los sacerdotes dándole a la iglesia un importante liderazgo moral y espiritual y al igual que don Sigifredo desde la Catedral dedicada a la Santísima Madre de Dios dicta su cátedra en su calidad de obispo. 

 

“En la década de los 40 del siglo pasado, monseñor Felipe Torres Hurtado, M. Sp. S., administrador Apostólico de la Baja California, se propuso enriquecer el apostolado, cultura y misión religiosa, trayendo a estas tierras a hijos de San Francisco de Asís, fundador de la Orden de Padres Franciscanos”.

 

 

*Escritor ensenadense.

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