Remembranzas

Roy Bueno

Por Heberto Javier Peterson Legrand*
sábado, 17 de noviembre de 2018 · 00:00

Recuerdo aquellos primero años ya lejanos de la década de los 70 cuando era gerente de la mueblería “La Malinche” de Ensenada, empresa de judíos, Don Ruben Rubel, Los Weinstack y los Horwits, de quienes guardo un grato recuerdo ya que siempre su trato fue muy fino conmigo.

En 1975 llegaron dos “roperos” a visitarme: Roy y Pepe Bueno, muy simpáticos para ofrecerme sus servicios como profesionales de la publicidad y proponerme el patrocinio para un programa televisivo que se llevaba a cabo todos los miércoles, en el Canal 23, de las 19:00 a las 20:00 horas.

El programa se llamó “Hablemos de usted” y para ambientarlo ese día llevamos al edificio del Canal 23 una sala, sus mesas, lámparas, cuadros, arreglos y un comedor. Roy era poseedor de muy buena voz y era agradable, además estaba emocionado con la propuesta al igual que Pepe. A partir esa fecha nació una muy buena relación que siempre cultivamos. Eran programas en vivo y la decoración con los muebles proyectaban muy buen escenario.

Tiempo después Roy me propuso que incluyéramos una sección de 10 o 15 minutos en el programa para que yo platicara sobre diversos temas, así lo hicimos y recuerdo que hablé mucho sobre parapsicología que estaba de moda en Ensenada y, desde luego, sobre otros temas.

Fue mi iniciación en un medio electrónico, una buena experiencia, porque contrariamente a lo que muchos televidentes creen, ese foco rojo frente a uno impone y puede inhibir.

Recuerdo en uno de los programas que estaban sentados en la sala juntos Roy y Pepe y se me ocurrió decir que la calidad de los muebles pasaban la prueba con ellos. En fin, la llevábamos muy bien, el programa no era rígido y lo disfrutábamos mucho.

La confianza que inspiró Roy

Roy hacía sentir muy bien a los entrevistados, su trato era muy amable y daba confianza,  no era hombre de posees y era muy respetuoso con sus invitados.

Desfilaron por el programa infinidad de personajes dedicados a las más diversas actividades tanto locales como de otras partes. En aquellos tiempos no había cable en Ensenada y por lo tanto era mayor la cantidad de ensenadenses que estaban atentos a lo que se les ofrecía.

Roy era un hombre con personalidad, acompañado siempre de unas muletas ya que de niño tuvo una enfermedad que lo obligo a usarlas. Corpulento, con una gran fuerza en ambos brazos y poseedor de una vasta experiencia profesional.

Recuerdo a sus hijos e hijas pequeños y a su bella esposa Martha siempre apoyándolo, además Martha es una excelente pintora, una dama muy fina y agradable.

En 1989 me fui a Mexicali y regresé hasta el 2002. Durante ese tiempo perdí prácticamente el contacto con Roy.

Por su parte, Pepe era poseedor de una buena voz, en el Hotel Bahía varias veces lo escuche cantar y sabía interactuar con su público.

Durante un tiempo fue  admirador de Lobsen Rampa que en aquellos años estaba de moda, tenía sentido del humor era bueno para escuchar y contar chistes.

Cuando regresé a Ensenada busque a Roy. Ya estaba retirado, sus brazos ya no pudieron sostener su cuerpo, lo fui a ver a su casa, me dio mucho gusto verlo y platicamos un buen rato.

Me recibió muy bien, recordamos viejos tiempos, me despedí de él y quise ser respetuoso de ese retiro voluntario, le pedí su currículo vitae y quedó de dármelo pues quería escribir sobre su trayectoria.

Los medios de información han dado a conocer datos sobre Roy. Yo me permití sacar del baúl de los recuerdos algo de aquellos años en que Roy estaba en la plenitud de su actividad profesional y formando una familia muy estimada en nuestra comunidad.

Ya estas-mi buen Roy- en compañía de tu compadre y muy querido amigo mío-Ángel Domínguez- y otros connotados locutores uniendo sus voces en esa otra dimensión cuyo velo todos hemos de descorrer, ¿Cuándo? Sólo Dios lo Sabe.

En el mundo de la Comunicación dejaste la huella de tu paso y pasaste a ser parte de la historia querido Roy.

*Escritor ensenadense.

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