PALABRA

El Cascanueces: tradición mundial

La primera vez que se presentó la obra fue en el teatro Marrinsky de San Petersburgo, con la coreografía de Lev Ivanov y la música de Piotr I. Tchaikovsky
sábado, 24 de noviembre de 2018 · 00:00

Por Estefania Ibañez 

A 126 años de su estreno, (diciembre de 1892) El Cascanueces sigue siendo una tradición de ballet mundial. En diferentes países la puesta en escena es presentada previo a la Nochebuena y agrada por igual a grandes y pequeños.

Las compañías inician su calendario de espectáculos usualmente en noviembre de cada año, en la temporada de otoño.

La primera vez que se presentó la obra fue en el teatro Marrinsky de San Petersburgo, con la coreografía de Lev Ivanov y la música de Piotr I. Tchaikovsky.

El argumento oficial se le adjudica al director de teatro Ivan Vzevolozhsky, al coreógrafo Marius Petipa y al compositor Piotr Ilich Tchaikovski, quienes basaron la obra en la adaptación de Alejandro Dumas, del libro de cuentos de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann “El Cascanueces y el Rey de los ratones” (1816).

No obstante, con el tiempo, específicamente a partir del siglo 19, los directores de ballet han hecho adaptaciones al guión original: uno de los personajes principales que es la niña Clara, en algunas puestas en escena es llamada Marie.

Las modificaciones son según sea la influencia de los artistas; sin embargo, en los escenarios no pueden faltar las flores, muñecas, golosinas, ratones y niños que danzan en un mundo de fantasía y magia.

El Cascanueces en Ensenada

En Ensenada, anualmente, escuelas locales de ballet llevan a cabo la pieza de El Cascanueces, lo mejor acondicionado posible al argumento original.

Pero también es tradición que compañías nacionales o internacionales visiten el puerto para colmar de magia, durante algunas horas, la imaginación de niños, jóvenes y adultos.

Este año el público ensenadense recibió nuevamente al Russian State Ballet Voronez, institución que pertenece al Teatro de Ópera y Ballet Voronezh (1961).

La interpretación de su elenco es excelsa, no sólo porque es de los más talentosos de Rusia, sino porque su guía, el director Alexandr Litiagin, es un reconocido bailarín ruso que destaca por haber actuado en faceta de primer bailarín en papeles protagonistas de ballet clásico al moderno.

En esta ocasión fue presentado con la música de P. I. Tchaikovsky, libreto de Marius Petipa (basado en el cuento de Hoffmann), la coreografía de Vasily Vainonen (1934), producción de Nabil Valitova y escenografía de Kochiashvili.

La pieza se desarrolló en 2 actos y, en este montaje fue más apreciado un vínculo de amistad y heroísmo por parte de Clara y El Cascanueces.

La obertura dio inicio con sólo música, los primeros acordes clásicos no tuvieron la presencia de bailarines. Poco a poco se fueron integrando los personajes; los invitados, niños y adultos, desbordaron de emoción en la casa de la familia Stahlbaum.

En el acto 1, los invitados se reunieron en el salón de la casa donde minutos después llegó el padrino de Clara, Drosselmeyer, el fabricante de juguetes más famoso. En un acto de amabilidad, regaló juguetes a los niños.

En la fiesta, Drosselmeyer desarrolló un juego: vendado comenzó a perseguir a los niños y Clara, la más pequeña de la familia, fue atrapada. Posterior al juego, su padrino se vistió de mago, hizo trucos y un espectáculo de marionetas.

Tal hazaña tuvo larga duración, por lo que Drosselmeyer aprovechó para brindar juguetes, entre ellos incluidos un payaso, una muñeca y un baile de gala para los niños.

En ese evento, Clara tomó su favorito, El Cascanueces; sin embargo, su hermano Fritz, un pequeño bastante grosero y travieso, rompió el muñeco y Drosselmeyer tuvo la atención de repararlo inmediatamente. Después, Clara tomó su querido juguete y lo acurrucó con cariño.

Pasaron las horas y los invitados se marcharon, Clara le dio un mensaje de despedida a su muñeco y las luces de árbol se apagaron.

El sueño de Clara

Clara decidió dormir, en su sueño ve que los ratones se apoderaron del salón y son encabezados por el Rey Ratón.

El Cascanueces emprendió la batalla y lideró a los soldados de estaño en el ataque, Clara lo siguió y decidió despojarse del miedo para ayudarlo, puesto que aventó su zapatilla al Rey Ratón en un punto clave de la contienda e hizo que el monarca villano abandonara el sitio con sus tropas.

En el sueño es demostrado en especie de milagro, el desarrollo de Clara, ella se hizo adulta, el Cascanueces se vuelve un hermoso príncipe, las habitaciones desaparecen y de pronto se encontraron bajo un cielo poblado de estrellas y copos de nieve bailando.

Entre esa “tormenta” de nieve, el Cascanueces y Clara emprendieron un viaje a otra tierra, una donde hay magia, igual que en un “cuento de hadas”.

El paso a la realidad

En el acto 2, se llevan a cabo las celebraciones por el triunfo. El árbol de Navidad cobró vida, las muñecas españolas, chinas, indias y rusas bailaron en honor a Clara. El lugar quedó inundado de lindas flores, las cuales bailaron un vals.

Clara y el príncipe se mostraron radiantes, según el guión, porque llegaron al “reino de sus sueños”.

Después de algunos minutos, nuevamente se transportaron al salón con el árbol enorme de Navidad. Clara se despertó del sueño, es niña otra vez y cae en cuenta que todo su viaje fue fantasía, no obstante su felicidad no se opacó y sostuvo en sus manos su adorado muñeco Cascanueces.

Más allá del clásico

A pesar de ser una obra para ser danzada, El Cascanueces ha tenido adaptaciones, quizá por influencia moderna, a ballet acrobático con malabares, y han hecho filmes en su honor, la más reciente fue estrenada este año “El Cascanueces y los cuatro reinos”.

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