SENDEROS CULTURALES

La importancia de los centros culturales en Ensenada

Por Iván Gutiérrez*
sábado, 15 de diciembre de 2018 · 00:00

En noviembre ocurrió un hecho trascendental para el ecosistema cultural de Ensenada: el espacio de Nube Nueve, un proyecto de reflexión, discusión y formación profesional en las áreas de ciencias sociales, comunicación y arte, cerró sus puertas, si bien ello no implica el fin del proyecto, sí su reformulación.

Detrás del proyecto se encuentra Gabriela Elena Suárez, una joven y entusiasta fotógrafa oriunda de la Ciudad de México. Durante los meses, Nube Nueve representó un punto de encuentro para fotoperiodistas, críticos de arte, músicos, activistas, cineastas, documentalistas, productores audiovisuales, comunicólogos, periodistas, fotógrafos y emprendedores de todo tipo.

En sus instalaciones se llevaron a cabo eventos socioculturales como cine-debates, mesas de análisis político, exposiciones de arte contemporáneo, talleres y conferencias de múltiples disciplinas, reuniones de trabajo, ruedas de prensa, entrevistas e inclusive análisis públicos de los debates presidenciales.

Cuando se trata de calcular el impacto de iniciativas socioculturales como Nube Nueve, la “medición de lo significativo” que representan estos proyectos es complicada, pues para ello habría que planear y aplicar una serie de instrumentos metodológicos mixtos -encuestas, entrevistas a profundidad, grupos de enfoque-, para realmente poder describir a detalle los cambios cuantitativos y cualitativos generados en todos los que interactuaron y/o participaron en este espacio.

Sin embargo, me atrevería a afirmar, desde mi perspectiva como actor participante al inicio de la iniciativa, que Nube Nueve representó un espacio que aportó mucho al capital cultural de múltiples creadores, activistas, estudiantes universitarios y profesionistas de Ensenada.

Durante mi estancia como colaborador en Nube Nueve pude presenciar inmensos intercambios de ideas, siempre partiendo de un enfoque reflexivo, analítico, crítico y a la vez solidario.

Por sus habitaciones pasaron fotógrafos documentales que han retratado la violencia en zonas de alto conflicto como Guerrero; madres con hijos desaparecidos, reporteros que dominan tanto la investigación de la corrupción como el periodismo musical.

También, fotógrafos emergentes con propuestas entorno a la creación de nuevas realidades; sociólogos con años de estudio de los movimientos sociales y las luchas sociopolíticas; fotoperiodistas con una experiencia tan vasta que su mirada es de envidiarse. En fin, toda una serie de personajes de los que se puede aprender muchísimo.

Hacen falta más espacios culturales

Espacios como Nube Nueve urgen en Ensenada, puesto que es en este tipo de centros intelectuales donde se puede amplificar el puente del diálogo interdisciplinario, necesario para generar no sólo lazos sociales entorno al arte, la cultura y la sociedad, sino también indispensables para conectar ideales, filosofías y nuevas formas de concebir mundos posibles.

Es a través de estas iniciativas que la sociedad crece en conjunto, pues hace que fluya el pensamiento, la discusión, la reflexión y el análisis de nuestro entorno, además de que conecta miradas afines a ciertas disciplinas.

Si bien quizás hoy no toda la comunidad lo valore lo que brindó Nube Nueve para Ensenada, el tiempo siempre hace justicia al aporte ciudadano de este tipo de esfuerzos. Enhorabuena para Elena Suárez y el Colectivo Tropo, sin ellos muchos nos habríamos quedado sin lo que fue un cálido hogar temporal para el intercambio de ideas y al aprendizaje profesional, tareas urgentes en tiempos tan distópicos como los nuestros.

“En sus instalaciones se llevaron a cabo eventos socioculturales como cine-debates, mesas de análisis político, exposiciones de arte contemporáneo, talleres y conferencias de múltiples disciplinas, reuniones de trabajo, ruedas de prensa, entrevistas e inclusive análisis públicos de los debates presidenciales”.

*Licenciado en Ciencias de la Comunicación y reportero.

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