Foe de J. M. Coetzee: una reescritura poscolonial

domingo, 4 de marzo de 2018 · 00:00

Por Lesli Mejía*

La novela  Foe de J. M. Coetzee, ganador del Nobel de literatura en el 2003, es una reescritura de  Robinson Crusoe de Daniel Defoe. En esta famosa historia, un marinero inglés naufraga en una isla llena de supuestos caníbales; a uno de ellos lo nombra Viernes y lo vuelve su aliado y sirviente. Coetzee retoma la misma historia y los mismos personajes de Defoe, agregando sólo a Susan Barton, otra náufraga inglesa, como la narradora.

Pero, en vez de en Crusoe, Foe se enfoca en Viernes para revelar la verdadera importancia de este personaje: representa a la figura del subalterno, es decir, al sujeto subyugado y oprimido que perdió la capacidad de comunicar su propia historia.

Foe sugiere que, aunque Viernes no tiene voz porque no puede hablar, debido a que carece de lengua,  es deshumanizado a través del canibalismo que se le adjudica. Nunca es claro si Viernes es verdaderamente un caníbal dado a que no menciona si consume carne humana; no obstante, la historia es contada desde la perspectiva de Crusoe, y ésta está inevitablemente prejuiciada por la creencia colonialista de que todos los nativos de las colonias son unos “salvajes” con prácticas inhumanas y necesitan que los colonialistas los “civilicen”.       

Teoría poscolonial

En realidad, según Claude Rawson en “Unspeakable Rites: Cultural Reticence and the Cannibal Question”, el término “canibalismo” existió hasta después de 1492, cuando rivales de los Carib, una comunidad amerindia del Caribe, le dijeron a los colonizadores que los Carib comían carne humana. Así, el canibalismo como un constructo despectivo y desinformado que no existía como tal antes de la conquista de América.

Esto ejemplifica cómo el colonialismo está fundamentado por mitos que subyugan a los colonizados al hacer más fácil su deshumanización y justificar el acto de “civilizarlos”.

            La figura del subalterno es elemental para la teoría poscolonial, la cual estudia las consecuencias ideológicas del pensamiento colonial y busca deconstruir el legado de la opresión colonialista presente en diferentes áreas sociales, políticas y culturales de naciones anteriormente colonizadas.

Coetzee es de Sudáfrica, una nación colonizada por los británicos, y quizá por eso eligió Robinson Crusoe, una novela que retrata al colonizador (Crusoe) como el salvador benigno de un nativo de la isla (Viernes).

Este retrato puede ser interpretado como satírico; Defoe pudo haber tenido la intención de criticar al colonialismo, también. Aún así, Robinson Crusoe realmente no le da voz a Viernes; nunca revela su verdadera historia. 

            Tampoco Foe. Sin embargo, en esta novela la narradora nos hace conscientes del silencio de Viernes y de todo lo que éste implica o podría implicar para la historia en sí. De esta forma, resalta la importancia de que los colonizados sean capaces de contar su historia ellos mismos.

Por lo tanto, Foe es una reescritura desde una perspectiva poscolonial, ya que denuncia la forma en la que la ideología colonialista ha silenciado a los oprimidos e invalidado sus experiencias. Así, provoca una reflexión sobre la subalternidad, la cual abunda en toda sociedad poscolonial aún.

*Estudiante de Literatura Inglesa en la Unam y escritora.

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