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El plateado ingenio de un artista

Oriundo de la Ciudad de México, el artesano Ignacio Vargas Rocha, no suele tener un ritmo u horario estricto, lo mismo da para su ingenio y sus musas si las manecillas del reloj marcan las 4:00 de la tarde o las 2:00 de la mañana, si es tiempo de crear, él estará en su taller rodeado de herramientas, el maravilloso elemento que es la plata y la complicidad de su imaginación y lo que sus manos están por transformar
sábado, 12 de enero de 2019 · 00:00

Por Estefania Ibañez

Afirmar que a través de una figura miniatura es posible contar la historia de un país o las fantasías de una persona sería hablar sin sentido, pero al mismo tiempo sería ignorar la capacidad de un artista por contener tantas emociones en un pequeño objeto.

El artesano de joyería de plata Ignacio Vargas Rocha, quien para sus amigos y colegas es Nacho Vargas, forja diariamente sus propias inquietudes y las de muchos mexicanos o extranjeros.   

Oriundo de la Ciudad de México, Vargas no esconde sus raíces, todo lo contrario, orgulloso por la cultura popular mexicana confecciona accesorios y siluetas en diminuto de personajes emblemáticos, o bien, lo que sus peculiares clientes le solicitan.

No suele tener un ritmo u horario estricto, lo mismo da para su ingenio y sus musas si las manecillas del reloj marcan las 4:00 de la tarde o las 2:00 de la mañana, si es tiempo de crear, él estará en su taller rodeado de herramientas, el maravilloso elemento que es la plata y la complicidad de su imaginación y lo que sus manos están por transformar.

Expresar la cultura del país azteca

Antes de incursionar en la creación de piezas, Nacho colaboró con radiodifusoras hasta que sintió el deseo de seguir manifestándose pero a través de un arte. Para ello se preparó durante meses, tomó dos cursos para conocer el material, aprender la técnica y lo demás “ha llegado solo”.

Collares, anillos, aretes, rosarios y personajes de la lucha libre, son sólo algunas de las siluetas con las que Vargas cuenta historias utilizando la fineza y fuerza de sus dedos, pues es una consigna para él, -sentir el trabajo, encontrarle significado y resolver, si es que existe, la complejidad en esta actividad-.

“La artesanía es ancestral, lo que tienes que hacer es aprenderla, quererla y aplicarla; a veces hay que estar a las 3:00 de la mañana descifrando el nudo.

“En lo personal me gusta compartir, por medio de la plata a las nuevas generaciones, el legado de muchos artistas. José Guadalupe Posada es uno de ellos, él dejó una estética de la calavera gargantera que 30 años después Diego Rivera hizo popular; la vistió y denominó La Catrina”, dijo Vargas.

Lucha libre en versión plateada

La creatividad no tiene límites. Nacho lo sabe. Y su afición por la lucha libre lo llevó a crear en plata, figuras de luchadores.

“Cuando hice mi primera colección, fueron aretes o pulseras, lo que hice para mí fue lo que me movía, hice una máscara de luchador de El Santo, el enmascarado de plata”, comentó el artesano.

En un principio, los compatriotas de Vargas no encontraban la razón de su arte, les parecía algo extraño ver figuras de luchadores de plata, pues este elemento simboliza en muchos lugares, riqueza o hasta divinidad.

“La gente me decía que la lucha libre en plata era raro, pero México es uno de los productores más grandes de plata y artesanía en el mundo.

“Para exponer mi trabajo, un día me paré en la Arena México y nadie me hacía caso porque nadie busca una figura de plata, fue hasta que me empezaron a ver fuera del país para conocerme”, explicó.

2010, año de Vargas

A seis años de incursionar en la artesanía de plata, Nacho fue acreedor al Quinto Premio Nacional de la Plata 2010, Hugo Salinas Price, por elaborar el primer ajedrez inspirado en la Ciudad de México.

Con un Palacio Nacional como rey y el Monumento a la Independencia como reina, el artesano cautivó a los jueces al demostrar el simbolismo del México libre y soberano.

“La reina es una imagen femenina y la más poderosa es la victoria alada del Ángel de la Independencia: México libre defiende al México soberano”, subrayó.

En este tablero, los alfiles son caracterizados por el Palacio de Bellas Artes; los caballos son ejemplificados por el “Caballito de Sebastián” que además en ojos de Nacho, muestra al México moderno.

“Faltaba cerrar el periodo Bicentenario, Independencia y Revolución: me gusta mucho lo que sucedió con el Monumento a la Revolución, porque sería el Palacio Legislativo de Porfirio, lo que vemos es una estructura con domo y funciona de torre”, subrayó.

En su tablero, Nacho dio el carácter de peones a los mexicanos revolucionarios -“quienes hacemos girar al país, los que estamos toda la vida y quienes tenemos que estar en el juego”-, pero lo hizo a través del taxi vocho, debido a que considera este vehículo un referente de México y un porcentaje muy alto de personas ha manejado o se ha transportado en uno.

“El México de todos los días, el de los que jugamos la partida. El vocho es un carro que siempre va para enfrente y quise establecerlo en forma de peón, además es el primero en perder en el ajedrez, pero si realiza un juego excelente puede ser el rey, ese es el mensaje que quería dar”, expresó.

Para agregar la particularidad al tablero de 45 por 45 centímetros, algunos cuadros tienen grabado el poema “Mi hermano el hombre” de Nezahualcóyotl:

“Amo el canto de zenzontle

pájaro de cuatrocientas voces,

amo el color del jade

y el enervante perfume de las flores,

pero más amo a mi hermano;

el hombre”.

Nezahualcóyotl

(1402-1472)

Tecnología, compañera de trabajo

Las nuevas tecnologías y redes sociales se han convertido en herramientas de Nacho, aunque su afición es hacer el arte con las manos, no deja de asombrarse por los avances de los sitios digitales y su proyección.

“El avance tecnológico para los artesanos es importante, antes para hacer un anillo se hacía una micro escultura, tomabas un pedazo de esfera y la esculpías y eso lo convertías en metal, ahora ya tenemos impresiones 3D y más.

“Pero aún con ello, siempre tiene que pasar por la mano del artista, es necesario lijar, pulir y ofrecer un tratamiento a la pieza”, explicó.

Vargas celebra la fusión -artesanía y tecnología-, sin embargo, no lo considera una moda, sino un canal de comunicación y exposición únicamente, porque nada supera la experiencia de tocar.

La magnitud de su arte, por desgracia, es poco conocida y valorada en su país; sin embargo, Nacho no se rinde y mientras sus manos e inspiración no cesen, continuará con la creación de piezas magníficas que pasarán a la historia del ingenio mexicano.

 

 

 

 

 

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