Juventud en Ritmo

sábado, 23 de febrero de 2019 · 00:00

Por Miriam Carballo Verdugo*

 

Son muchos los beneficios que la música genera en las personas, estimula la inteligencia y la creatividad, mejora el lenguaje, propicia un comportamiento libre, crea personas sociables y permite el logro de objetivos personales.

Fomentar la interpretación de instrumentos musicales ayuda además en la formación integral de las personas, contribuye a su sensibilización, eleva la autoestima, mejora el estado de ánimo y las buenas relaciones.

Estas son sólo algunas de las aportaciones sociales del Programa “Juventud es Ritmo” que inició como un proyecto de Tito Quiroz, fundador de la Academia de Música Benning y Premio Nacional de la Juventud 2017.

Quiroz, con la idea de compartir sus conocimientos musicales a niños y jóvenes, inició en el año 2009 “Juventud en Ritmo”. En 2011 Benning constituyó como un organismo de la sociedad civil y de esa manera “Juventud en Ritmo” se transforó en un programa para llevar el arte musical a jóvenes en situación vulnerable y como una herramienta para la mejora social.

 

Llevar el proyecto a más estados

El programa inició en febrero de 2012, en el tutelar de menores, debido a que Tito percibió   en los muchachos la necesidad de aprender música. Inició con clases de guitarra, luego violín, ensambles, mariachi, solfeo, coro y piano.

Años después, primera vez en México se construyó a iniciativa de Benning y con apoyo ciudadano, una escuela de música dentro del tutelar, en el cual además de la capacitación musical se les apoyara al salir con beca para continuar sus estudios musicales.

Este programa que actualmente es desarrollado, busca mejorar la identidad de los jóvenes, fomentando el amor y el servicio a través del arte musical.

Para facilitar el acceso de la música a niños y jóvenes se ha llevado el programa a otras instancias como orfanatos, asociaciones civiles que atienden población vulnerable, y a centros de atención de niños y jóvenes con discapacidad física o intelectual. En estos se imparten clases de violín, cello, guitarra, flauta, coro, y musicoterapia.

Debido al impacto positivo de “Juventud en Ritmo” el proyecto se llevó a Cuernavaca Morelos y se ubicó en la antigua estación de ferrocarriles, para que niños y jóvenes en situación de calle, aprendan de arte musical como una manera de contribuir a disminuir la delincuencia y reconstruir el tejido social.

El proyecto ha tenido un impacto positivo en el comportamiento de jóvenes que han pasado por situaciones complejas y aun así continúan con sus estudios, se ha visto también que a niños  con limitaciones la música fortalece la terapia y sobre todo el ver tantos niños y jóvenes con sus vidas transformadas por la música.

Uno de los planes a futuro, es llevar este proyecto a otros estados de México, especialmente a mujeres en prisión para organizar coros y ensambles de cuerdas con los instrumentos: violín, viola, cello y contrabajo.

 

“Uno de los planes a futuro, es llevar este proyecto a otros estados de México, especialmente a mujeres en prisión para organizar coros y ensambles de cuerdas con los instrumentos: violín, viola, cello y contrabajo”.

*Representante del ICBC en Ensenada.

 

 

 

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