PALABRA

Lo que nos provoca Roma

sábado, 2 de marzo de 2019 · 00:00

Por Lula López*

La película Roma nos invita a validar nuestra sombra. Nos invita a ver los matices del amor propio, el clasismo el feminismo, el machismo, el socialismo y el racismo, tan presentes en todas las culturas.

Nos incita a confrontar las creencias recibidas y reafirmadas por nuestros ancestros, puesto que puede ser una gran oportunidad de experimentar un ajuste muy positivo de esquemas.

Tal vez, jamás habíamos sido tan conscientes sobre qué matices de clasismo o racismo afloran en nuestro inconsciente al relacionarnos con los demás y con nosotros mismos. Sólo cada uno sabe a ciencia cierta cuántas veces se ha conducido o movido desde esas creencias.

Es paradójico la forma en que nos involicramos con los afroamericanos, los anglosajones, los orientales, y con los indígenas nos creemos más merecedores de representar a México, cuando ellos son la casta pura.

Nosotros, somos el resultado de un mestizaje, de una conquista, un despojo de creencias y sabiduría milenaria, una imposición de sumisión a otra nación sedienta de territorio y poder (España).

Seguirnos identificando terrenalmente y mundialmente por nuestra nacionalidad, nuestro dogma, nuestro idioma, nuestros rasgos físicos, nuestro estatus social, es lo que nos tiene segregados sin evolución espiritual. Usemos esta información para decodificarnos a nivel colectivo.

Sólo el tiempo nos mostrará si la academia de Hollywood utilizó a Yalitza Aparicio para promover su mensaje de inclusión, o si ella nació para contarnos historias y conmovernos hasta las lágrimas.

Lo que es innegable son todas las cosas bonitas que le están pasando y eso es motivo de celebración, tal como debería de alegrarnos cuando le pasan cosas bonitas a todos los demás.

Aquélla frase tan cliché “Todos los caminos conducen a Roma” está cifrada. Todos los caminos conducen al amor, despierta, Roma al revés es amor.

 

*Escritora.

 

 

 

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