En torno al 8 de marzo

sábado, 23 de marzo de 2019 · 08:41

Por Miriam Carballo Verdugo*

 

El Día Internacional de la Mujer es una conmemoración, es decir,  es recordar un acontecimiento histórico o personajes destacados mediante la celebración de un acto solemne, en la fecha en que se cumple algún aniversario.

La conmemoración por el día de la mujer data de 1910 en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Dinamarca, donde Clara Zetkin propuso el 8 de marzo en recuerdo a la muerte de mujeres calcinadas, muchas obreras que luchaban por sus derechos.

 

Cada 8 de marzo se conmemora:

  1. La lucha de las mujeres, por  la igualdad con el hombre en la sociedad,  y en su desarrollo integral como personas.
  2. Es también un día  para evaluar lo logrado y lo que falta.
  3. Y una oportunidad para recordar a otras mujeres que desafiaron el establisment.

 

El valor de las mujeres

Los esfuerzos encabezados por mujeres en el pasado visibilizaron las condiciones estructurales de desigualdades históricas, es por sus luchas, que podemos disfrutar de condiciones que les fueron negadas: la  escuela, el trabajo y el desarrollo profesional.

La mujer dadora de vida, de amor y justicia ha sido denigrada durante mucho tiempo, por ello es importante comprender que la desigualdad y la discriminación contra la mujer nos perjudican a todos.

Invertir en las mujeres es la forma más eficaz de que las comunidades, las empresas e incluso los países prosperen. La participación de las mujeres hace que los acuerdos de paz sean más sólidos, que las sociedades sean más resilientes y las economías más pujantes; de ahí la importancia del empoderamiento.

Es tiempo de que todas las personas sepan que la violencia es causa de retraso, que la violación a los derechos de las mujeres es denigrante, y la urgencia de empezar por reconocer el valor que cada una tenemos.

Es necesario ser solidarias, promover la sororidad y no permitir abusos contra otras mujeres, tampoco juzgar y por el contrario, apoyar a mujeres que viven situaciones complejas.

Y para hablar del amor a la mujer que lucha, que mejor que con un poema de Mario Benedetti:

 

“Te quiero”

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

*Representante del ICBC en Ensenada.

mcarballo62@hotmail.com

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