Pedir Perdón

sábado, 30 de marzo de 2019 · 08:59

Ma. Eugenia Bonifaz Sáez*

Ahondar en la historia exige reflexión:

Respecto a la Conquista, no olvidemos que para perpetrarla en ella participaron junto a los españoles, pueblos indígenas como los tlaxcaltecas y, en parte, Texcoco, a través de Ixtlilxótchil, el príncipe que había quedado inconforme con su herencia. Consumada, es innegable que hubo abusos y crueldades extremas para con los vencidos.

En tiempos en que no existían  los derechos humanos como los concebimos hoy, la voz de Fray Bartolomé de las Casas se levantó en justa denuncia y tuvo como resultado que Isabel I tratara de restañar lo que ocurría promulgando una ley que daba a los indígenas la categoría y la protección que merecían como seres humanos ya que eran poseedores de un alma por lo que se debía respetar su integridad.

Por desgracia, debido a la distancia y la falta de voluntad de los encomenderos que tenían bajo su poder a los pueblos conquistados, las leyes quedaron como letra muerta y los abusos, si no las encomiendas, continuaron  hasta nuestra Independencia.

 

Estamos unidos por la eternidad

México actual nació en gran medida del mestizaje, y la  combinación criolla y mestiza conformó las clases sociales predominantes. Las razas indígenas puras quedaron rezagadas en lo económico y semi – integradas en lo  cultural, conservando costumbres y lenguas. 

Unía a toda la nación  la  religión, así ésta fuera llevada  a su manera por estos últimos. A partir de 1821,  el nuevo gobierno mexicano poco se ocupó de la población indígena, dejando su trato mayormente a la  iglesia, y así continuó, me atrevo a decir, hasta que Vasconcelos empezó a enviar a maestros rurales a los pueblos más apartados de población mayormente indígena, y, posteriormente, al ímpetu que tomó el indigenismo en tiempos de Lázaro Cárdenas.

En adelante la visión e interés por esta parte de nuestra población fueron tomados conciencia paulatinamente hasta el día de hoy.

Quiere decir que en doscientos años muy poco hicimos los mexicanos por nuestra propia gente.  ¿Quién es responsable? ¿Lo que sucedió hace quinientos años? ¿O los que asumieron el poder hace doscientos y no vieron por los suyos?

Enfrentar nuestra realidad con ánimo de restañar fallas propias es lo más sano y fructífero. Nosotros somos ahora los responsables de los pueblos  indígenas y nadie más.

Remover rescoldos históricos sin fijar responsabilidades con ánimo ecuánime sólo lleva a confrontaciones perniciosas.

Por lo que toca a España, recordemos que estamos en el siglo XXI. Nada puede borrar el pasado,  pero sí  podemos construir un futuro mejor en plena armonía ya que  por sangre, idioma y cultura cristiana, así haya, por fortuna, libertad de religiones en nuestra patria, estamos y estaremos unidos por la eternidad y eso nadie lo podrá cambiar.

 

 

“México actual nació en gran medida del mestizaje, y la  combinación criolla y mestiza conformó las clases sociales predominantes. Las razas indígenas puras quedaron rezagadas en lo económico y semi – integradas en lo  cultural, conservando costumbres y lenguas”. 

*Escritora.

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