Vida

Ven oportunidad de exploración en asteroides

Las posibilidades que se abren tras el reciente hallazgo de moléculas de agua en la superficie iluminada de la Luna, son fascinantes tanto para la subsistencia humana en futuras colonias lunares o para hacer combustible para cohetes que puedan partir desde el satélite natural hacia Marte
sábado, 7 de noviembre de 2020 · 00:37

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

El reciente hallazgo de moléculas de agua en la superficie iluminada de la Luna, estima el físico y doctor en Ciencias Gustavo Medina Tanco, “es realmente fascinante”.

Pero no solo por las posibilidades que esto implicaría tanto para la subsistencia humana en futuras colonias lunares o para hacer combustible para cohetes que puedan partir desde el satélite natural hacia Marte, por ejemplo.

“(Sino que), por otro lado, eso quiere decir también que si la Luna tiene agua en el lado diurno, pues con más razón yo esperaría también que lo tenga un asteroide”, comentó este jueves el titular del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX), del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, en una conferencia virtual sobre la misión Colmena.

“Pero en un asteroide la importancia del agua puede ser otra. Y eso nos va relacionando cada vez más con los robotcitos nuestros”.

Y es que si bien dicha misión tiene previsto enviar en 2021 una serie de microrobots a la Luna, una segunda generación de los mismos -en los que el equipo del LINX está empezando a trabajar, adelantó Medina Tanco- podrían destinarse a la exploración de asteroides.

“Son robots que para nosotros, conceptualmente, se parecerían más como a una lombriz”, ilustró el científico argentino.

“Porque estoy esperando que esos bichos se propaguen ahí por la superficie del asteroide, vayan comiendo mineral y lo digieran, y digerirlo quiere decir beneficiarnos: separar los metales que yo quiero de los que no quiero”.

Al principio de su charla, Medina Tanco consideró que en este momento la ciencia ficción está muy cerca de la realidad por, entre otras cosas, la viabilidad en las próximas décadas de explotar comercialmente los minerales en asteroides.

“Para que tengan una idea, por ejemplo, un pequeño asteroide de un kilómetro de diámetro puede tener hasta un trillón de dólares en platino y otros elementos”, expuso. “Y son asteroides que son relativamente fáciles de alcanzar porque están con órbitas muy parecidas a las de la Tierra y, por lo tanto, relativamente fáciles de explorar”.

Los microrobots que potencialmente podrían enviarse a realizar esta labor se enfrentan al reto de conseguir una fuente de energía. Entre más pequeñas son sus dimensiones, la energía solar deja de ser una opción, pues los paneles que la recolectarían serían igualmente pequeños.

La forma más viable, continuó Medina Tanco, sería “comiendo”, es decir, a través de reacciones químicas para las que se requiere de un solvente, que podría ser el agua. Pero hasta ahora se pensaba que los asteroides eran un medio completamente seco.

“Si eso (el agua) existe en la Luna, yo no veo una razón fuerte por la cual no debería de existir en un asteroide”, reiteró.

“Y lo mejor todavía es que si está atomizado, o sea, distribuido en montones de partes chiquititas, quiere decir que yo no necesito un reservatorio de agua, sino que si yo soy robotcito chiquito, esta lombriz que va caminando por ahí, a medida que va comiendo mineral va comiendo agua y tiene todo lo necesario para hacer los procesos químicos para funcionar”.

Lo cual, sostuvo el físico, abre una serie de oportunidades relacionadas específicamente con el tipo de tecnología que el LINX quiere desarrollar, y cuyo primer esfuerzo, los nueve microrobots a enviarse a la Luna a finales de 2021 en una nave de la empresa Astrobotic, está listo para ser el nicho que inserte a México en la industria espacial.

“Nadie ha hecho antes estas cosas a esta escala para aplicaciones espaciales. O sea, esto que estamos haciendo es pionero, es de frontera, y no sólo en México, sino a nivel internacional”, destacó Medina Tanco.

Bitácora de la misión
Con apoyo de la UNAM, Conacyt y la Agencia Espacial Mexicana, entre otras instancias públicas y privadas, y tras cuatro años y medio de trabajo enteramente de estudiantes, la misión Colmena del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) consistirá en:

+ Enviar nueve microrobots de 8 cm de diámetro y 4 cm de altura (el diámetro de las ruedas) a la Luna.

+ Viajarán en el lander Peregrine de la empresa Astrobotic, a finales de 2021, con posibilidad de ser aplazar el vuelo a causa de la pandemia de Covid-19.

+ Alunizarán en Lacus Mortis (el Lago de la Muerte), a 44 grados de latitud norte. Una región de transición entre tierras altas y mares.

+ Una vez ahí, los microrobots serán eyectados sobre la superficie lunar, a 10 metros del lander.

+ Obedeciendo reglas preprogramadas y sin ningún control externo, los dispositivos navegarán hasta encontrarse y se ensamblarán electrónicamente para formar un gran panel solar.

+ También realizarán un análisis del ambiente, que está dominado por regolito, el polvo radioactivo y cargado electrostáticamente que flota a 10 centímetros de la superficie del satélite natural.

+ Toda la misión dura un día lunar, equivalente a alrededor de 13 días terrestres.

+ Un último objetivo será ver si los dispositivos consiguen sobrevivir a las bajas temperaturas de la noche en la Luna.
 

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