Vida

Detona encierro mayor violencia

El confinamiento en casa para evitar el contagio del Covid-19 ha prendido los focos rojos por el crecimiento de casos de violencia familiar
martes, 31 de marzo de 2020 · 00:00

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

El crecimiento de casos de violencia familiar a raíz del confinamiento en casa para evitar el contagio del Covid-19 ha prendido los focos rojos del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.

Salvador Guerrero Chiprés, consejero presidente del organismo, explicó que el lunes es el día en que generalmente reciben más llamadas por agresiones en el hogar, las cuales ocurren el viernes, sábado o domingo.

“Nuestra intuición hipotética es que las personas, generalmente las mujeres, cuando están en condiciones de reportar la violencia es cuando ya no está el victimario, es decir el lunes”, indicó.

“Ahora la pregunta sería: ¿qué ocurrirá si el lunes se convierte en un día de no salir del hogar para el posible victimario por la recomendación institucional de permanecer en casa?”.

El Consejo Ciudadano ofrece apoyo jurídico y psicológico a las víctimas de violencia familiar en el número telefónico 55-5533-5533.

Un caso: el lunes 16 de marzo, Martha (nombre ficticio para proteger su identidad), de 38 años, reportó desde la Alcaldía Miguel Hidalgo que ella y sus hijos sufrían violencia familiar por parte de su esposo.

El padre no aporta para los gastos de la casa, es adicto a drogas, tiene dos ingresos al reclusorio por robo, es agresivo con ella y sus tres hijos de manera verbal y golpes (empujones y patadas) y la ha amenazado con matarla si lo abandona.

Martha recibió el respaldo psicológico y jurídico del Consejo Ciudadano.

“El acompañamiento jurídico en la vía telefónica o directamente presencial es para abrir la carpeta de investigación ante el Ministerio Público y también conectar con las fiscalías correspondientes. Tenemos un lazo directo con la Fiscalía General de Justicia”, indicó Guerrero Chiprés.

“En casos de mayor perfil, que nos han tocado casos de asesinatos, por supuesto es intervención directa: va desde la vía jurídica, el acompañamiento, el compartir la información con la Fiscalía. Y, cuando se trata de un caso flagrante, va la Policía”.

A veces solo dan apoyo psicológico porque algunas personas que hablan por teléfono no están dispuestas a abrir una carpeta de investigación y buscan y encuentran en el Consejo un lugar de desahogo y en el que adquieren herramientas a fin de enfrentar la situación.

“En la medida en que las personas tienen con quien hablar, con quien desmantelar la vulnerabilidad jurídica y psicológica que posibilita la tolerancia relativa de la violencia, en esa misma medida la violencia puede desaparecer.

“Al mismo tiempo que está ocurriendo ese incremento de la violencia existen condiciones de que si se difunden las capacidades institucionales y las que tiene el Consejo Ciudadano, esa misma violencia puede, paradójicamente, disminuir en la medida en que se socializa, se visibiliza claramente esta violencia familiar.

Llamadas por ansiedad
El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la CDMX también ofrece asesoría psicológica por teléfono para atender la ansiedad, el miedo y la angustia provocados por la pandemia del Covid-19.

“Estamos recibiendo muchas llamadas que reflejan ansiedad y esa ansidedad se relaciona con varios elementos”, dijo Salvador Guerrero Chiprés, consejero presidente.

Han atendido llamadas de varias entidades, de las cuales el 83 por ciento es por ansiedad o preocupación respecto de un posible contagio. El resto, el 17 por ciento, es por ansiedad relacionada con asuntos socioeconómicos, vinculados con el entorno del Covid-19.

El Consejo cuenta con 89 psicólogos especializados que atienden las llamadas.

Guerrero Chiprés ve una oportunidad en esta crisis: el desafío psicológico y económico puede permitir reconocer y resignificar las relaciones con la familia, la empresa, la comunidad, el Gobierno y el vecindario.

Y, por otro lado, entender que la salida a la violencia familiar debe ser una solución comunitaria.

“Un trabajo colectivo donde entran necesariamente las organizaciones de la sociedad civil, el Gobierno, los empresarios y las iglesias. Estamos en ese proceso y creemos que debe replantearse el sentido de comunidad, porque habiendo iniciado esto, en los próximos cuatro meses, por muy críticos que puedan ser, debemos tener claro lo relevante que son las instituciones para salir adelante”.



 

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