Vida

¿Cómo anda tu resiliencia?

miércoles, 1 de abril de 2020 · 00:00

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Una persona resiliente no solo es capaz de enfrentar y superar la adversidad, sino crecer a partir de ella, ¿nace o se hace?

De acuerdo con la psicología cognitiva conductual, la persona resiliente se forja, mientras que el psicoanálisis considera que el desarrollo de esta capacidad tiene que ver con el empoderamiento que proveen los padres desde la infancia. En cualquiera de los casos, resulta indispensable cultivarla.

Cecilia Morales, académica e investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que antes se creía que quienes lograban enfrentar situaciones adversas nacían con esta competencia, pero la investigación actual demuestra que existen factores internos y externos que contribuyen a su desarrollo.

Quienes tienen una buena autoestima, autonomía, regulación emocional y comunicación asertiva, explica, la alcanzan con más facilidad.

Y estos factores internos son propiciados por los padres cuando ante sus hijos tienen una escucha activa; están atentos a sus necesidades y los ayudan a ir teniendo un “estómago emocional”, es decir, a ir sosteniendo situaciones adversas para construir juntos las posibles formas de solucionar conflictos.

“(Deben proporcionar) el sostén mínimo necesario, pues a veces quieren solucionar por sus hijos lo que muchos de ellos tienen que hacer, y limitan su autodeterminación, la cual es fundamental para enfrentar situaciones adversas”, señala Morales.

A estos factores internos deben sumarse los externos, los cuales provienen del entorno en el que se desenvuelve la persona: la familia, la escuela y la comunidad.

La psicóloga precisa que las personas resilientes suelen tener una mejor actitud hacia la vida tras el evento traumático. Son aquellas que crean una organización de apoyo, por ejemplo.

Morales ejemplifica que una situación puede ser muy traumática para una persona y no tanto para otra, pero es fundamental tener un proceso de autocontrol y autorregulación de las emociones.

Por ello, aconseja aprender a conocer la conducta ante una emoción, ya que las personas pueden paralizarse, escapar o actuar de manera inmediata.

“La idea es conocer cómo reaccionamos ante situaciones emocionalmente fuertes. Eso ayuda a prepararnos. Si yo me paralizo ante el miedo y conozco la reacción, puedo trabajar para no paralizarme, por ejemplo, la parte de la regulación emocional tiene que ver con la autoconciencia, el autoconocimiento.

“Este enfrentamiento nos puede hacer disfuncionales, volver a nuestro estado normal o fortalecernos”.

Vinculo materno
La presidente de la Sociedad Freudiana de la Ciudad de México, Martha Inés Mariela, explica que existe una pulsión de vida y de autoconservación a partir de que el ser humano se vincula con la “madre satisfactora”.

“Al momento en que hay esa vivencia de satisfacción, ese sostén, ese confort, el humano empieza a tratar de conservar eso, ese vínculo y esa satisfacción, y entonces hay un pulsionar de vida, según Sigmund Freud, en donde (la persona) busca vivir en vez de morir”.

Por lo que, señala, es fundamental el vínculo que la madre y el padre establecen con los hijos, quienes les transmiten el deseo de vida.

“Si los padres viven con base en eso; respetando al otro, respetándose, ayudando, claro que harás personas que cada vez más quieren seguir vivos y apostar a la vida.

“Una cualidad básica, dice Freud: que prime el amor sobre la violencia”, afirma Mariela.


¿Cómo cultivarla?

Se aconseja:
-Hacer un trabajo personal en un proceso terapéutico.
-Tomar cursos y talleres sobre humanismo.
-Realizar lecturas sobre el tema.

FRASE
“La idea es conocer cómo reaccionamos ante situaciones emocionalmente fuertes. Eso ayuda a prepararnos. Si yo me paralizo ante el miedo y conozco la reacción, puedo trabajar para no paralizarme, por ejemplo”.

Cecilia Morales, psicóloga.

 

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