Vida

¿Líderes?... ¡en todos lados!

Hay muchos factores que determinan los resultados de una empresa, pero los liderazgos son los más importantes para la organización y los equipos de trabajo
miércoles, 24 de noviembre de 2021 · 02:12

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

¿Qué es un líder? ¿Cómo influye en los demás? ¿Cualquier persona puede ser líder?

Hay muchos factores que determinan los resultados de una empresa, como la productividad, la calidad, entre otros, pero el desempeño del líder es el más importante para los buenos resultados de la organización y los equipo de trabajo.

A esa conclusión ha llegado Kim Cameron, tras 20 años de investigación sobre las organizaciones positivas en temas como el perdón, la gratitud, la bondad y la compasión y su relación con el desempeño.

“El factor más importante en un líder es la energía positiva, eso guía a los resultados de las compañías”, explica Cameron, uno de los fundadores del Centro de Estudios para Organizaciones Positivas de la Universidad de Michigan.

“Hay formas diferentes de energía. Una de las primeras energías es la física, pero conforme la usas se agota, como cuando corres un maratón. También la energía mental y emocional se desgasta, como cuando debes hacer un trabajo importante.

“La única energía que se eleva y crece es la que se produce con las relaciones. Cuando tienes una relación positiva y aportas a esa relación, la energía crece. Los líderes que tienen esta energía positiva tienen normalmente un mejor desempeño que quienes no la tienen”, agrega el también profesor de gestión y organizaciones en la Ross School of Business de la Universidad de Michigan.

Incluso, el experto señala que la energía en las relaciones es cuatro veces más importante que la información, la capacitacion o el poder, es decir, cualquier otro factor que el líder pueda tener.

Otro hallazgo importante que hicieron Cameron y su equipo -que aparece en su más reciente libro Positively Energizing Leadership, publicado este año- es que los líderes no están solo en los equipos directivos, sino en todos los niveles de la organización.

“No se requiere tener un alto puesto para influir en la compañía. Uno de los hallazgos de la investigación es que estos líderes positivos están en cualquier nivel del organigrama. Influyen positivamente en la energía de las personas con las que interactúan y florecen alrededor de ese líder positivo”, indica.

Otro descubrimiento es que las empresas que tienen mejor desempeño, tanto en productividad, ganancias o atención a clientes tienen tres veces más este tipo de líderes positivos.

Tras entrevistar a 600 líderes energizadores positivos, obtuvieron los atributos que comparten.

“Los energizadores positivos ayudan a que otras personas florezcan. No lo hacen por recibir algo a cambio, sino simplemente por ayudar y compartir con quienes están alrededor.

“Tienden a ser personas virtuosas, tienden a la solidaridad, la compasión, la bondad, la empatía”.

¿Qué deben cambiar las empresas para el futuro?
Una es que los empleados no solo reciban sino que también contribuyan a la cultura de la empresa. Por ejemplo, en investigaciones realizadas comprobamos que un pronóstico bueno para la recuperación física o mental es que las personas den apoyo a otros.

Un grupo de pacientes de esclerosis múltiple recibía una llamada en la que les expresaban amor y apoyo. Y a otro grupo además de recibir ese amor y apoyo, les pidieron que ellos expresaran amor, cariño... Y después de dos años, los de este último grupo tuvieron una recuperación ocho veces mayor que los que no lo hicieron.

Hicimos otro experimento con mujeres viudas que durante seis meses recibieron apoyo emocional. Otro grupo, además de recibir ese apoyo, compartió palabras de empatía, compasión y afecto con otras personas en la misma situación. Al final, del primer grupo, el 70 por ciento estaba en una depresión fuerte, mientas que del segundo, cero por ciento manifestó depresión.

Así que uno de los cambios más importantes que puede hacer la organización es que los empleados no sólo reciban reconocimiento sino que también tengan la posibilidad de compartir algo con sus compañeros o la empresa.

¿Y qué pueden hacer los empleados para adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales?

Una de las recomendaciones es que los empleados pueden ser aprendedores por toda su vida, incluso después de terminar su carrera o maestría, que continúen aprendiendo.

Ellos también podrían ser maestros durante toda su vida.

De lo que aprendemos, recordamos el 5 por ciento de lo que escuchamos y el 20 por ciento de lo que vemos, y 40 por ciento de la actividad que realizamos, pero cuando tu enseñas a otro, te acuerdas del 90 por ciento de lo que le estás enseñando.

“Nunca dejes de aprender”
Cuando Nelson Mandela acudió a la graduación de bachillerato de un nieto le dijo: es muy importante el título que has conseguido, pero haz como yo: no dejes de estudiar y de aprender nunca, porque el día que lo dejes de hacer comenzarás a ser irrelevante.

Esta anécdota la cuenta Santiago Vázquez, director del Centro de Liderazgo Emergente del Tecnológico de Monterrey, para remarcar cómo estamos en una revolución del conocimiento maravillosa.

“Antes la formación estaba solamente al acceso de quienes tenían los medios económicos o físicamente estaban cerca de los centros de conocimiento, hoy se ha democratizado”, señala Vázquez, doctor en economía por la Universidad de Santiago de Compostela y sociólogo, economista y licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid.

“Estamos en un momento de gran desarrollo tecnológico y material. Podríamos decir que gozamos de mayor confort que en cualquier otro momento de la humanidad, pero se da la paradoja que la salud mental está peor que cuando no teníamos tanto confort.

“La OMS señala que 30 por ciento de la población sufre algún tipo de ansiedad o depresión. En Gran bretaña, por ejemplo, 30 por ciento de los británico consume ansiolíticos. Tal parece que ese bienestar material no viene a la par del bienestar emocional.

“El coaching es una herramienta que puede ayudar a los líderes y sin necesidad de certificarte como coach”.

¿Cómo deben ser las empresas en el siglo 21?
Las empresas continuarán teniendo una orientación a resultados para lograr su sostenibilidad. Las empresas son las instituciones que más rápido se adaptan al cambio, puede sonar un poco pretencioso, pero es así, porque las que no se adaptan desaparecen.

Sacas la lista de las empresas más importantes de 1980 y la de 2020 y verás que muchas de las que estaban en 1980 ya no están en la de 2020.

Tienen que desarrollar esa sostenibilidad a un nivel suficiente, pero, para conseguir esa sostenibilidad tienen que desarrollar agilidad e interemprendimiento.

Tenemos que desarrollar que haya emprendedores dentro de la organización. Significa que no es que el líder sea el único que piensa y el resto acata lo que diga, sino que se fomente un entorno en el que las personas puedan sugerir y proponer.

Seguramente todos lo dicen: ‘claro, yo quiero ideas, participen’, pero luego resulta que castigas al que lo intenta o no lo escuchas.

Agilidad e interemprendimiento, y equilibrio entre resultados y bienestar emocional.

Agilidad que por cierto no necesariamente es ir más rápido, porque si tu vas mal enfocado y además aceleras terminas muy mal. Empoderar es indespensable para tener agilidad. Y otro: la empresa del siglo 21 debe buscar propósito y significado.

¿Qué pueden hacer los empleados para adaptarse a tantos cambios?

Una de las principales fortalezas es el amor por el aprendizaje. Es algo totalmente fundamental, algunas veces decimos: ‘¿cómo voy a hacer ese curso si estoy tan ocupado?’.

San Francisco de Sales decía: tenemos que reflexionar una hora al día, pero los que no tienen tiempo de hacerlo, deben hacerlo dos horas al día. Yo eso mismo se lo aplico a los directivos: el que no tenga tiempo para formarse, necesita el doble de tiempo de formación.

Los conocimientos quedan obsoletos muy rápido. El reto quizá está en autodirigirte, es decir, buscar aquello que te pueda ayudar.



 

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