Que no te engañe lo bien que se ven

martes, 23 de marzo de 2021 · 00:00

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

¿Qué tienen en común el glutamato monosódico, los nitritos y el jarabe de maíz alto en fructuosa? Todos son aditivos encontrados en la mayoría de los productos que ves en los anaqueles de los supermercados, coinciden especialistas en nutrición.
“Diría que entre el 90 y el 95 por ciento (de lo que compras en las tiendas) contiene aditivos”, indica la nutrióloga Andrea Fraga.
“Son utilizados para mejorar el sabor y la apariencia, y para extender la vida del producto, es decir, para que no se eche a perder y que el consumidor lo disfrute más”.
Desde los alimentos envasados hasta los empaquetados y los enlatados: prácticamente todo lo procesado incluirá alguno de aquellos químicos, añade la profesionista de la salud.
La experta Grace Ibarra propone un experimento para entender lo comunes que son esos elementos: Toma, por ejemplo, un bote de avena. ¿Qué ingredientes esperas hallar enlistados? ¿Quizá la avena, algo de azúcar y la fruta? En realidad podrás ver hasta más de 10 componentes.
Varios de ellos son aditivos.
La existencia de estos suele ser silenciosa, agrega Fraga. El nuevo etiquetado, con sus sellos negros, podrá advertir sobre exceso de calorías, azúcares, sodio y grasas saturadas, o uso de cafeína y edulcorantes, pero hace al consumidor poco o nada consciente de las sustancias añadidas.
“Incluso cuando algo tenga pocos sellos puede influir negativamente en la salud. Lo más importante es tomar en consideración la frecuencia con la que consumes comida procesada, porque ahí es donde los aditivos representan un problema”, complementa Ibarra.
A continuación se enlistan los aditivos más comunes y los efectos que pueden tener en tu bienestar y el de tu familia.

Glutamato monosódico
También abreviado como GMS, cumple la función de intensificar y mejorar el sabor de los alimentos. Estimula las papilas gustativas de modo que deja la sensación de querer consumir esa comida aún más.
+ Lo sueles encontrar en las papitas, las sopas, los consomés y las comidas congeladas. Está asociado con aumento de peso y desarrollo de síndrome metabólico.

Nitritos
Sirven como conservadores que previenen el crecimiento de bacterias, además de que añaden un sabor salado y un color rojizo a los alimentos. Los comes con frecuencia en las carnes procesadas.
+ La ingesta excesiva de nitritos está relacionada con un mayor riesgo de padecer cáncer.

Jarabe de maíz alto en fructuosa
Es un sustituto del azúcar ampliamente usado en la industria alimentaria por su bajo costo y la necesidad de emplear poco producto para dar a la comida el saber dulce que necesita. Los panes, las galletas, los cereales, los refrescos, las mermeladas y la ketchup pueden contener esta sustancia.
+ Es conocido por disparar rápidamente los niveles de glucosa en la sangre y está conectado con el aumento de peso y la resistencia a la insulina.

Carragenina
Es un emulsionante o espesante extraído de las algas rojas. Es normal verlo en la lista de ingredientes de los lácteos, como la leche de almendras, los quesos veganos, el queso cottage, los helados y las cremas para café.
+ Puede elevar los indicadores de azúcar o provocar recaídas tempranas en personas que han padecido colitis ulcerosa.

Colorantes
Tal como el nombre indica, proporcionan tonalidades a los alimentos que los vuelven más atractivos. Azul 1, Rojo 40, Rojo 3, Amarillo 5 y Amarillo 6 son algunos de los más usuales.
+ Pueden provocar hiperactividad y reacciones alérgicas.

Maltodextrina
Es una mezcla de polímeros de glucosa que hace las veces de endulzante.
También brinda espesor y mejora la textura de los productos.
Lo hallas en alimentos de tipo dietéticos que dicen no tener azúcar.
+ Personas diabéticas deben tener especial cuidado con este aditivo, pues también aumenta las cantidades de glucosa en el torrente sanguíneo.

¿Y qué hacer?
Si bien la mejor recomendación es comer alimentos naturales, las nutriólogas Andrea Fraga y Grace Ibarra indican por separado que, dado el ritmo acelerado de la vida diaria y la gran cantidad de comidas procesadas disponibles en el mercado, es difícil cumplir este consejo.
“Una alimentación saludable debe ser realista y sostenible. Es realista decir que los alimentos con aditivos cumplen la necesidad de hacer más ágil el día a día. Me parece que el problema está en la frecuencia del uso, en las cantidades”, dice Ibarra.
“Esto quiere decir que no hay que satanizar el consumir un procesado, pero mi consejo es que no sea todos los días, que tratemos de balancearlo con los alimentos preparados por nosotros que tengan un origen lo más natural y fresco posible”.
Por otra parte, Fraga propone generar el hábito de leer las etiquetas: En ellas están indicados los ingredientes, incluyendo los aditivos.
“Mi tip es checar lo que tenemos en la alacena y comprar aquellos productos que no traigan más de uno o dos aditivos, aunque un solo aditivo es lo más preferible. Así, por ejemplo, si un producto trae GMS, nitritos y colorantes ya sé que estoy elevando la posibilidad de dañar mis células y mi salud en general”.

FRASE
“Una alimentación saludable debe ser realista y sostenible. Es realista decir que los alimentos con aditivos cumplen la necesidad de hacer más ágil el día a día. Me parece que el problema está en la frecuencia del uso, en las cantidades”.
Grace Ibarra
Nutrióloga

FRASE
“Mi tip es checar lo que tenemos en la alacena y comprar aquellos productos que no traigan más de uno o dos aditivos, aunque un solo aditivo es lo más preferible”.
Andrea Fraga
Nutrióloga

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