Vida

Analiza Margo Glantz el feminismo de Woolf

viernes, 28 de mayo de 2021 · 00:00

AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

Desde su publicación, en 1928, Una habitación propia, de Virginia Woolf, ha sido un referente constante del feminismo. Sin embargo, plantea Margo Glantz, muchos de los problemas planteados por la escritora inglesa en el ensayo siguen sin resolverse.

Glantz compartió este jueves, dentro del ciclo “Lecturas estatutarias de la Academia Mexicana de la Lengua”, un fragmento del prólogo que escribió para la edición de Porrúa, en un texto que tituló “La querella de las mujeres”.

Woolf alertó varias veces que su ensayo debió llamarse Las mujeres y la novela, con el objetivo de analizar las causas de la muy escasa producción literaria femenina durante siglos, sobre todo en Inglaterra, como la ausencia total de escritoras en el siglo 16, el siglo de Shakespeare. Incluso, Woolf le inventa al bardo una hermana, Judith, con las mismas cualidades que él, pero que jamás podría haber podido producir obras geniales por las condiciones de vida de las mujeres de su época.

“Acentúo lo aparentemente obvio, pero reiterado una y otra vez en el ensayo: el dinero es para Woolf un elemento indispensable además del cuarto propio, para lograr la plena libertad de las mujeres”, expuso Glantz en la conferencia virtual.

En algún momento, Mary Beton, personaje de ficción incluido por Woolf en el ensayo, se dispone a almorzar; con gran satisfacción, observa que posee dinero suficiente, gracias a la herencia de su tía, para pagar sus alimentos sin necesidad de recurrir a nadie.

Glantz refirió que en Tres guineas, de 1938, la escritora inglesa incluye al feminismo otra vez como uno de sus argumentos más contundentes, y citó un pasaje del libro: “¿Habrá algo más pertinente que destruir una vieja palabra, una palabra brutal y corrompida que, en su tiempo, hizo mucho daño y que ahora ha caducado ya? Se trata de la palabra ‘feminista’. Según el diccionario, esta palabra significa ‘quien defiende los derechos de la mujer’. Ya que el único derecho, el derecho a ganarse la vida, ha sido ya conquistado; la palabra ha dejado de tener significado”.

Derechos por conquistar
Woolf, contrasta Glantz, apenas toma en cuenta a otros estratos sociales ni acepta que, además de gozar de la libertad de ganarse la vida, muchos otros de los derechos de los que la mujer carece no se habían logrado más que parcialmente en su tiempo.

“Y siguen sin conseguirse ahora, en particular el que quizá sea uno de los más esenciales: el derecho a tener libertad de decidir sobre su propio cuerpo y el derecho a no soportar violencia”, agregó la ensayista.

Glantz planteó que, aunque en la actualidad muchas mujeres hayan logrado tener un “cuarto propio”, deben seguir siendo feministas.

“Y me pregunto, final y tautológicamente, ¿pueden hoy todas las mujeres del mundo disponer de su propio cuerpo?”, cuestionó la escritora mexicana al final de su lectura.
 

 

 

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