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Un reto que persiste

La Tecnología Educativa en las aulas muestra a los docentes que su uso aumenta la motivación de los estudiantes y por ende su involucramiento en el proceso de aprendizaje
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jueves, 16 de agosto de 2018 · 00:00

Karla María Díaz López/COLABORACIÓN*
karla.diaz@cetys.mx | Ensenada, B. C.

Al menos en el mundo occidental, la tecnología educativa, entendida como el conjunto de conocimientos, aplicaciones y dispositivos que permiten la aplicación de herramientas tecnológicas en asuntos educativos; constituye un ámbito inherente a los procesos de enseñanza-aprendizaje, sobre todo, en los contextos de educación superior, ya que ésta permite solucionar o facilitar la resolución de problemas.

Debido a la diversidad de las herramientas de este tipo, suelen agruparse en dos categorías: 1. Herramientas interactivas: pizarrón digital, tabletas, audiolibros, computadoras, softwares educativos, libros digitales, recursos multimedia tales como cañón, video, televisión, audios, y pizarrón digital interactivo. 2. Herramientas de acceso universal: plataformas virtuales, redes sociales, chat, videoconferencias, correo electrónico. Cabe mencionar que, en los últimos cinco años, han emergido una diversidad importante, entre las que destacan el denominado “flipped classroom” modelo que propone la reorganización del tiempo destinado para realización de actividades de aprendizaje tanto dentro como fuera de las aulas. Asimismo, se cuenta con los cursos masivos en línea, denominados MOOCs, mismos que se ofrecen como opciones gratuitas o de pago en línea. A su vez, el uso de teléfonos inteligentes o tabletas con aplicaciones han cobrado una relevancia importante.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) sostiene que el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) resulta un medio altamente eficaz para estimular la creatividad, mejorar el ritmo de aprendizaje, fortalecer el trabajo en equipo, así como fomentar la investigación. En consonancia con dicha directriz, la tecnología educativa debe implementarse para facilitar el aprendizaje de los estudiantes, lo que presupone, que los docentes cuentan con competencias necesarias para identificar su utilidad a la luz de la exigencia de un modelo pedagógico que demanda flexibilizar e innovar de manera constante los procesos didácticos y con ello empoderar a los estudiantes, lo que en primera instancia implica, reconocer que estos son capaces de autorregular su aprendizaje.

Metodología didáctica
Ahora bien, ante el panorama descrito hasta ahora, surge un cuestionamiento ¿de qué manera se implementa la tecnología educativa en las aulas? BlinkLearning en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos en España, se ha planteado la misma interrogante, ya que por cuatro años consecutivos han instrumentado el Estudio sobre el uso de la Tecnología en la Educación, dirigido a docentes de todos los niveles educativos de España y América Latina.

En el estudio realizado en 2017, destaca que casi la mitad de los docentes emplean alguna tecnología educativa en el aula, la mayoría admite que la computadora portátil es la herramienta de uso universal que sus estudiantes utilizan con mayor frecuencia, al mismo tiempo reconocen que el mayor reto ante la implantación de la tecnología educativa son los problemas con la conectividad, la falta de dispositivos y la escasa formación de los docentes. Resulta revelador que las herramientas tecnológicas que los docentes emplean en mayor medida sean aquellas que promueven la colaboración entre sus estudiantes (Google Classroom) y refuercen el aspecto social, como los chats, los foros y desde luego, las redes sociales.

Así pues, se concluye que la implantación de las herramientas de tecnología educativa debe considerar una metodología didáctica apropiada, otro reto insoslayable es la necesidad de desarrollar y fortalecer la competencia del docente respecto a la creación de contenidos digitales.

Apostar por la tecnología educativa, implica reconocer que algunos retos no ha sido superados y que su implantación nos ha dejado a los que ejercemos la docencia una clara y contundente lección, su uso aumenta la motivación de los estudiantes y por ende su involucramiento en el proceso de aprendizaje.

*La colaboradora es coordinadora del Posgrado en Educación en Cetys Universidad y miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

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