LA BUFADORA

Secuencia del caos (Parte II)

Por El Mosquito
jueves, 16 de noviembre de 2017 · 00:02

La oposición a los proyectos, las APPS y ciertamente incrustada en el proceso electoral en marcha -aunque oficialmente no tengamos candidatos, ya los hay extraoficialmente- ha caído en la locura. Veamos los hechos.

La discusión pública, obvia diagnosticarse, nació, creció y se consolidó en grupos con un alto protagonismo mediático, si bien no inicialmente en los medios formales de comunicación, finalmente se convirtieron en temas de interés por su intensidad en las redes sociales y los actos de estridencia mediática en la legislatura de Baja California, las instalaciones de la empresa cervecera y otros.

Este movimiento, con alta dosis de rentabilidad política ha logrado sensibilizar a una parte de la población -habría que medirlo para conocer la proporción-, fundamentalmente en dos aspectos que se repiten con frecuencia entre las críticas de los usuarios de redes sociales.

1.- Baja California no tiene una fuente segura de aprovisionamiento de agua, en virtud del poco volumen que almacenan las presas del estado, la escasa precipitación pluvial en la región y las variables que acompañan el acuerdo para la dotación de agua a través del Río Colorado, la principal de ellas es el nivel de almacenamiento del Lago Meade, en el Estado de Nevada, no menores de 1075 pies, límite para el inicio del racionamiento en estados del sureste de la Unión Americana (Nevada, Arizona, California) y de Baja California.
2.- Existe interés/negocio con este recurso para la cervecera y las plantas desalinizadoras, del que no son ajenos las autoridades estatales.

En el primer caso, es obvio que todos los argumentos están de lado de la opción de las desalinizadoras. Simplemente, Baja California está destinada a proveerse de sus propias fuentes de agua, como en la electricidad.

El segundo fue alimentado por una errónea percepción, cero estrategia y un mucho de perversidad política, naturalmente, para poner en el centro de las emociones de los ciudadanos el desapego gubernamental de las causas ciudadanas y su interés mercantil.

La percepción parte de una premisa incompleta, antes que falsa. Las asociaciones público privadas, en particular para el financiamiento de las desalinizadoras que obtendrán hasta 65 mil millones de pesos en 35 años a razón de 149 millones de pesos mensuales -la de Playas de Rosarito, aunque la más grande, no es la única- “endeudando al Estado históricamente”.

Incompleta porque, por ejemplo, otra visión sería considerar que la desalinizadora de Rosarito que producirá 4 metros cúbicos por segundo y cobrará por ello 149 millones de pesos mensuales (luego explicamos por qué no producirá lo mismo desde el inicio hasta el año 35) tendrá costos financieros, energéticos y operativos, que bien podríamos asumir en este orden. Saquen su calculadora.

Los números
El costo energético es (consulten google xfa) de 4 kilowatts/metro cúbico. Si multiplican eso por los metros cúbicos (4) y los segundos del día por 30.4 días que tiene el mes, les dará 84 millones de pesos. Si la inversión (supongamos que es en cuatro fases de 9 años) de 400 millones de dólares se distribuye (por mes en 100 mdd) a 1,800 millones de pesos (con dólar a 18) tendrán que amortizar 17 millones al mes de capital y otros 17 por interés, si fuese de un 12%, que los hay. Si al costo de mantenimiento le aplicamos 10 mdp mensuales, entonces restarían 21 mdp de los 149. A eso, en el mejor de los casos, Hacienda aplicaría un 30% de ISR equivalente a 7 mdp, por lo que quedarían 14 mdp de utilidad neta de una inversión de 1,800 mdp. Menos del 1 por ciento mensual, y quizás sí, apenas dentro del rango anual que persigue cualquier empresa.

Si usted promedia el total de metros cúbicos del mes por los 149 mdp, tendrá que el costo por metro cúbico es de 14.83 pesos al organismo operador, lo cual tampoco es la cantidad fastuosa con que espantan los académicos para el precio final del agua que, por cierto, deberá tener carácter potable, lo que en la historia de Baja California ha existido y que gracias a ello, muchos han hecho fortunas formidables con el agua envasada. Así que de una vez quítele el agua de garrafón que gasta al mes y desee mucha suerte a los actuales distribuidores en otros negocios.

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