LUCES DE LA BAHÍA

Los boteros

Por Juan Zamora Hernández
sábado, 04 de noviembre de 2017 · 00:00

No, no voy a hablar de los que transportaban mercancía por el río Volga en Rusia, y a los que llamaban “Los Boteros del Volga”. Aquí voy hablar de los boteros, no de un río, sino de los que se ponen en las esquinas de los principales cruceros de Ensenada.

Hace pocos días, en el pasado mes de octubre, un fin de semana, en el crucero de las avenidas Pedro Loyola y Sanginez, no le miento, había 13; trece jóvenes, fuertes, saludables, de estatura normal y corriendo tras los automovilistas con bote en mano, solicitando el apoyo para una casa de rehabilitación de enfermos por drogadicción.

Como viajaba a la orilla de la avenida me hice a un lado para estacionarme y así no entorpecer el tránsito de vehículos que circulaban por esa arteria, esto con el afán de informarme por qué razón estos muchachos y una muchacha -quienes se veían sanos y fuertes- se dedicaban a pedir apoyo en las calles en lugar de buscar trabajo en tiendas de autoservicio o en maquiladoras, en fin, en los periódicos locales hay diversos anuncios que solicitan personal para trabajos sencillos.

Le ofrecí unas monedas a uno de ellos y le hice la pregunta de rigor: -¿Por qué en lugar de pedir limosna no buscan trabajo y ese dinero lo donan a su centro de reclusión? Y que me contesta este muchachón: “Mire, si trabajamos en algunos lugares nos van a pagar por todo el día, unos cien pesos”.

Le contesté: -Pues está bien, según lo que veo ustedes son 13 personas, o sea, que si trabajaran los trece serían $1,300.00 pesos los que aportarían a su organización… y que me contesta este amigo:

“¡Ah no!, aquí en la calle yo solo ganó más de doscientos pesos, así es que para que me voy alquilar, para que me maltraten y sólo me den para comer. ¡Eso no! Así estamos bien”.

Ya no le dije más, arranque el carro, le desee suerte y me fui a donde me dirigía.

Ahora ya sabe usted la razón por la que hay tantos “boteros” en las calles y que se dedican a pedir apoyos: que para su abuelita que está enferma; que para el niño que tiene una enfermedad incurable; que para un viaje de deporte; que para su graduación; en fin, que ponen una serie de razones que ojalá y sean verdad y de veras lo necesiten para lo que piden y no sea para drogarse.

¿Usted qué opina mi estimado lector?

Con esto me despido y hasta la próxima. D.M.

Comentarios