DE NIÑOS Y OTROS ENREDOS

Violencia obstétrica

Por Dr. Enrique Sicardi Aragón*
jueves, 1 de febrero de 2018 · 00:00
Antiguamente, el nacimiento de un niño era dado en un entorno de intimidad, comúnmente en el hogar y las mujeres eran asistidas por otras mujeres (excepcionalmente hombres) mejor conocidas como parteras. En épocas más recientes, los médicos (generalmente hombres) llevamos los nacimientos al hospital basándonos en alta mortalidad materno-infantil, la cual se daba debido a malas condiciones higiénicas y nutrimentales de población depauperada. Se perdió: la intimidad, el entorno familiar y se impusieron prácticas clínicas que en ese momento se consideraban adecuadas. El tiempo ha mostrado lo contrario, el mundo está haciendo cambios, en México apenas se empieza a aceptar.

El nacimiento de un niño sano es un proceso totalmente fisiológico y con una mamá sana no requerirá de ningún apoyo o maniobras. El llevar los nacimientos a los hospitales dio la connotación de “Enfermedad” y se trató como tal: encamada, ayuno, venoclisis, rasurado púbico, enema evacuante, episiotomía, exploración uterina y muchas otras maniobras más, muchas de ellas innecesarias ¿y al bebé? otras tantas también innecesarias: inyecciones, antibióticos, aspiraciones, exploraciones anales y esofágicas y más; también muchas de ellas innecesarias y riesgosas en manos inexpertas.

Les quitamos a las parteras los nacimientos y los llevamos a los hospitales para seguridad materno-infantil. Por lo menos en los hospitales del sector salud, y para eso, mis contemporáneos no me dejarán mentir, los nacimientos son atendidos “casi en su totalidad” por estudiantes de medicina en su penúltima etapa de preparación, con cero experiencias y muchas veces contando solo con el apoyo de las enfermeras.

En fechas más recientes, los nacimientos han seguido sufriendo cambios. Desde hace varias décadas la OMS acepta como adecuado las operaciones cesáreas alrededor del 15%, México somos primer lugar en el mundo de nacimientos por cesárea, Baja California, uno de los más altos del país y Ensenada, cifras preocupantes.

La atención de las mujeres en el entorno hospitalario ha condicionado: abuso de operaciones cesáreas, sobremedicalización, instrumentaciones a la madre, maniobras innecesarias al recién nacido, separación del binomio madre-hijo y lo más grave, trato poco digno, agresivo, grosero y deshumanizado a la madre, todo englobado en el término de: VIOLENCIA OBSTETRICA.

El Dr. Ernesto Castelazo, presidente de la Federación Mexicana de Colegios de Obstetricia y Ginecología, durante su congreso anual en el 2015, presentó Violencia Obstétrica Conceptualización Inadmisible, donde rechazó categóricamente el concepto. Desde 1992 se fundó el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), es una asociación civil sin fines de lucro que desde sus inicios recopila, sistematiza y difunde información sobre derechos reproductivos y en 2008 se creó la Red Nacional de Abogados por la Defensa de la Reproducción Elegida (Radar 4º), impulsada por GIRE, con la finalidad de revertir las barreras existentes e incidir en la protección de los derechos de las mujeres en todo el país.

El 17/08/2017, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación general 31/2017, donde dan una recomendación general para que en los centros de salud se elimine la violencia obstétrica y toda práctica que vulnere los derechos de las mujeres.

Nos guste o no, entendemos por *Violencia Obstétrica: toda acción u omisión por parte del personal médico y de salud, que dañe, lastime, denigre a la mujer durante el embarazo, parto y puerperio; así como la negligencia en su atención médica que se exprese en un trato deshumanizado, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad; considerando como tales la omisión de la atención oportuna y eficaz de las emergencias obstétricas; practicar el parto por vía de cesárea, existiendo condiciones para el parto natural; el uso de métodos anticonceptivos o esterilización sin que medie el consentimiento voluntario, expreso e informado de la mujer; así como obstaculizar sin causa médica justificada el apego precoz del niño o niña con su madre, negándole la posibilidad de cargarlo y amamantarlo inmediatamente después de nacer.

*El camino andado hasta ahora permite constatar que ni la penalización de los actos violentos a partir de la tipificación de la violencia obstétrica como delito, ni las campañas de sensibilización a personal emprendidas por la Secretaría de Salud (SSA) de nuestro país, ni los lineamientos de atención dictados por la Organización Mundial de la Salud o la Norma Oficial Mexicana (NOM-007-SSA2-2016) parecieran bastar para desmontar el ejercicio de la violencia que cobra formas diversas en las rutinas de atención del parto, imponiendo a los cuerpos modalidades múltiples de sometimiento.

El nacimiento es el epilogo de una relación amorosa, debiendo ser de inicio pleno y armonioso, no debe ser un proceso patológico de inicio traumático.

*Agradezco a la Doctora en Antropología por el CIESAS Mercedes Campiglia Calveiro, el haberme autorizado utilizar algunos fragmentos de su tesis doctoral intitulada. La Institucionalización del Nacimiento, El Vínculo Roto 11(octubre 2017).

* Médico Pediatra. Represente APROLAM en Baja California

sicardi53@gmail.com

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