POR SI LAS MOSCAS

¿Y la salud ‘apá?

Por Laura Monzón
viernes, 9 de marzo de 2018 · 00:00

A pesar de las medidas gubernamentales, implementadas este sexenio, para disminuir el sobrepeso y la obesidad, vamos de mal en peor.

Según información del indicador ‘Health at a Glance 2017’ (Panorama de la Salud 2017), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), nuestro país sigue teniendo unas de las proporciones más altas en sobrepeso y obesidad con el 73 por ciento de la población mayor de 15 años. En 2012 era de 71.3 por ciento.

Según los números, en sobrepeso estamos con un 39.2 por ciento de adultos afectados, por debajo de Finlandia (40.2 por ciento). La media de la OCDE es del 34.5 por ciento.

En obesidad, 33.3 por ciento de adultos padecen esta patología, que es mayor a la media de 19.4 por ciento, y sólo nos encontramos por debajo de Estados Unidos (38.2 por ciento). Además, el 35 por ciento de los adolescentes, entre 12 y 19 años, tienen sobrepeso u obesidad.

Por si fuera poco, el estudio indica que México muestra la prevalencia más alta de diabetes en adultos con 15.8 por ciento, lo cual es más del doble de la media de la OCDE que es de 7 por ciento.

Lo anterior quiere decir, que la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, implementada por el Gobierno actual, ha sido un rotundo fracaso.

Lo anterior se debe a un sinfín de factores: no se planeó una política integral ni hubo el uso adecuado de recursos, además de que la salud alimentaria en México es inexistente. Es sólo cuestión de revisar la canasta básica ofrecida por Diconsa a la gente de escasos recursos atiborrada de carbohidratos, pastas, galletas, harinas refinadas, una lata de atún y otra de sardinas, grasas, azúcares y nada de frutas o verduras. Bueno… tiene chiles encurtidos.

El ex relator del Derecho a la Alimentación de las Naciones Unidas, de 2008 a 2014, Olivier De Schutter, aplaudió en 2011 las reformas al artículo 4 constitucional: “Toda persona tiene derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. El Estado lo garantizará”, y al artículo 27: “El desarrollo rural integral y sustentable (…) tendrá entre sus fines que el Estado garantice el abasto suficiente y oportuno de los alimentos básicos que la ley establezca”. Como si el simple hecho de modificar la ley resolviera los problemas de alimentación, por arte de magia.

Sin embargo, el ex relator de la ONU también comentó que “el Gobierno mexicano ubica el problema del sobrepeso y la obesidad en el comportamiento del consumidor, cuando en realidad el problema está en el sistema alimentario del país”.

Tanto es así, que las “drásticas” medidas de la Administración de Peña Nieto para erradicar el sobrepeso y la obesidad se limitaron a restringir los anuncios de refrescos y “chuchulucos” en horarios televisivos infantiles; prohibir la “comida chatarra” en las escuelas, además poner sellos de alto valor nutrimental en productos saludables y etiquetas de calorías en los paquetes, sugeridos por la misma industria de alimentos y no por expertos preocupados por el tema.

¡Ah! Se me olvidaba la famosa campaña ‘Chécate, Mídete, Muévete’, que tuvo “grandes” avances. Según los resultados presentados el año pasado por la Dirección General de Promoción de la Salud, el 57.4 por ciento de la población conoce la campaña, y 6 de cada 10 mexicanos la identifican como “promotora de estilos de vida saludable”.

El 75 por ciento considera que contribuye a la prevención de sobrepeso y obesidad, y el 85.1 por ciento “identifica correctamente el componente ‘Muévete’ de la campaña”.

No sé por qué seguimos estando tan gordos.

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