BAÚL DE MANÍAS

Tranquis

Por Ma. Cristina Álvarez-Astorga
martes, 12 de marzo de 2019 · 00:00
Sergiu Celibidache (1912- 1996) fue un director de orquesta rumano que desarrolló su carrera artística principalmente en Alemania. Fue condecorado con la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania y con la Orden al Mérito de Baviera... Estudió música, filosofía y matemáticas. Fue director principal de la Orquesta Filarmónica de Berlín. También trabajó con las orquestas de Estocolmo, Stuttgart y París.

Desde 1979 y hasta su muerte fue director musical de la Orquesta Filarmónica de Múnich. Una de las más importantes influencias en su vida fue Martin Steinke, un practicante del budismo zen.

Dio clases en la Universidad de Maguncia de Alemania, en el Instituto Curtis de Filadelfia (Pensilvania, EE.UU.) y en la Accademia Musicale Chigiana. La docencia tuvo especial importancia durante toda su vida. Sus cursos eran frecuentemente gratuitos.

Desde 1950 se negó a hacer públicas las grabaciones de sus interpretaciones. Alegaba que ninguna grabación es capaz de captar todos los matices sonoros que se perciben en directo en una sala de conciertos. Pese a todo, fue bastante condescendiente con la circulación de algunas grabaciones pirata.

Tras su muerte, su familia decidió publicar muchas. https://www.youtube.com/watch?v=xf_1kaf2Otc.

En 1965 se casó con Ioana Procopie Dimitrescu, madre de su único hijo (Sergiu Ioan Celibidache (“Serge”), nacido en 1968, autor del documental El jardín de Celibidache (2010).

Murió en La Neuville-sur-Essonne, cerca de París en 1996.

Tenía especial predilección por los grandes sinfonistas, como Beethoven, Bruckner y Tchaikovski. Adquirió gran notoriedad entre los melómanos por su peculiar e inconfundible estilo, que se puede resumir en dos palabras: eficacia en el gesto y elegancia. Su técnica podría ser considerada como la madre de la dirección orquestal del siglo XX.

Su estilo se caracteriza por una total libertad al escoger los tempi que, a menudo, son mucho más lentos que las indicaciones de la partitura. El interés de Celibidache radicaba en crear, en cada concierto, las condiciones óptimas para lo que él llamaba una «experiencia trascendental». Creía que dicha experiencia era difícilmente comparable a la audición de la música grabada, razón por la cual la evitaba: https://www.youtube.com/watch?v=SthKs40ClCY.

Debido a su dedicación a los conciertos en vivo y a la enseñanza, logró un prestigio mundial como maestro en dirección orquestal.

Paradójicamente, desde su muerte, las grabaciones son ahora la mayor fuente de acceso a su arte y a sus ideas. Una característica frecuentemente mencionada es que los pasajes lentos los hace lentísimos y los rápidos no tanto. Hay que verlo y oírlo. https://www.youtube.com/watch?v=_9RT2nHD6CQ.

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