DE NIÑOS Y OTROS ENREDOS

Machistas vs feministas

Por Dr. Enrique Sicardi Aragón*
jueves, 21 de marzo de 2019 · 00:00
Siempre se ha aceptado que genéticamente el hombre, físicamente es más fuerte que la mujer, y esto, debido a la testosterona que lo prepara para el trabajo rudo estimulando el incremento de su masa muscular. Regresándonos en los siglos, vemos que esto se justificaba ampliamente, ya que desde nuestros orígenes, el hombre requería fuerza como cazador, posteriormente, defendiendo las posesiones y continuando con el empleo de su fuerza a fin de ser constructor, creo que de ahí deriva mucho del problema.

Los más fuertes se impusieron a los más débiles, entre ellos, las mujeres, creando sus supremacías, sus leyes, sus religiones y gracias a estas últimas, construyeron sus dogmas y con ellos lograron superar a la fuerza física posicionándose como sacerdotes, reyes, chamanes y muchos otros títulos más, los cuales tenían como objetivo el manejar a las masas para los fines que a ellos convenían “La inteligencia, superó a la fuerza”.

Las religiones en el mundo han propiciado durante milenios la posición hegemónica del hombre al crear las leyes con las cuales funcionaron las sociedades antiguas, un breve repaso a nuestra historia nos dejará mil y un ejemplos de las barbaries cometidas por el hombre “en nombre de dios” y en contra de los más débiles, entre ellas las mujeres y todo aquel que se interpusiera a los intereses de las clases dominantes, sin embargo, cuando aquellas personas “inteligentes” que no estaban en los grupúsculos de poder y manifestaban estar en contra de los dogmas establecidos, eran señaladas como brujas, locos, anarquistas, antirreligiosos o cualquiera otro epíteto que denotara estar en contra de lo establecido por ellos.

A aquellos que no ostentaran poder se les tenía prohibido pensar y, por el simple hecho de ser mujer, se les tenía prohibido estudiar, se consideraba que la mujer no podía ser inteligente. ¿Quién no recordará el caso de Sor Juana Inés de la Cruz que tuvo que escudarse en el hábito de monja para poder escribir y estudiar? (léase Las Trampas de la fe de Octavio Paz), así como ella, muchas fueron asesinadas, mutiladas, humilladas o simplemente, ignoradas.

Las injusticias de la discriminación de género fueron manifestadas desde no sabemos cuándo, sin embargo, aquellas (os) que las defendían, rápidamente eran acalladas y no fue sino hasta finales del siglo XIX que empiezan los movimientos por la igualdad de género, pugnando muy fuerte con las sufragistas inglesas y las primeras en lograr que las mujeres votaran, fueron las norteamericanas en 1920. En 1948, las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el sufragio femenino en México se dio hasta 1953.

Aun a pesar de los logros obtenidos para con las mujeres en toda esa primera mitad del S-XX, la desigualdad hacia el género femenino se continua dando aun en pleno S-XXI. Hoy, ellas nos reiteran que la inteligencia supera a la fuerza física, sin embargo, no reciben el mismo trato que los hombres. Es mal vista una mujer que entra sola a un bar o a un hotel y para un hombre eso es lo natural.

Si la madre gesta al hijo en su vientre ¿por qué el primer apellido es el paterno y no el materno? Cada vez más ellas contribuyen al apoyo económico de la familia y no desatienden las funciones del hogar y son pocos los esposos que comparten al igual, el trabajo doméstico.

Todas las guerras son absurdas y la de los sexos, más absurda aún. Ellas son nuestras compañeras, las que gestan a nuestros vástagos en su vientre y los crían en su seno, merecen, no un trato igualitario, sino más bien un trato justo y amoroso, que tengan los mismos privilegios de los hombres, las mismas oportunidades. El matrimonio debe ser una amalgama, una sinergia de fuerzas y acciones en bien de la familia. Los cambios comienzan en casa, eduquemos con los mismos derechos y obligaciones tanto a los niños como a las niñas.

Les recomiendo lean: Todos deberíamos ser feministas, de Chimamanda Ngozi Adichie, encontrarán muchas anécdotas de terrorismo, bueno, no tantas como la historia de la humanidad nos ha mostrado y que en la actualidad se siguen dando.

*Médico pediatra

sicardi53@gmail.com

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