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¿Cuánto tiempo nos queda? Michael Richer*

Por Michael Richer*
sábado, 23 de marzo de 2019 · 00:00

Con el tema del cambio climático, se nos recuerda con frecuencia que las condiciones en nuestro planeta están cambiando. Si indagamos sobre el tema, en Wikipedia por ejemplo, nos daremos cuenta de que las condiciones climáticas han cambiado mucho y muchas veces a lo largo de la historia de la Tierra. Hace millones de años, vivieron los dinosaurios. Más recientemente, hace solamente decenas de miles de años, hubo varias épocas de edades de hielo cuando los glaciares recubrieron grandes superficies de la Tierra.

Un constante a través todas estas condiciones variadas ha sido la presencia de la vida en la Tierra, la cual podemos trazar a través de fósiles y otras evidencias. Esto se debe a que la Tierra se encuentra dentro de la “zona de habitabilidad” alrededor del Sol, que es la zona donde hay suficiente energía del Sol para mantener al agua en un estado líquido en la superficie de la Tierra.

Los organismos que llamamos vida, que sean plantas, animales o microbios, requieren de energía para sostenerse y reproducirse. Resulta que la gran mayoría de la energía que utiliza la vida se deriva de una u otra manera de la luz que recibe la Tierra del Sol. Entonces, si cambiara la cantidad de energía que emite el Sol, es de esperarse que afectaría la viabilidad de la vida en la Tierra. Pues, resulta que la energía que emite el Sol ha variado desde su formación. Cuando se formó, era menos brillante que ahora. Y, en el futuro, seguirá aumentando su brillo.

Conforme aumente su brillo, la zona de habitabilidad se alejará del Sol. Llegará un momento cuando el brillo del Sol calentará demasiado a la Tierra y las condiciones climáticas se volverán demasiado adversas para sostener a la vida. Según lo que conocemos de la evolución de las estrellas, esto sucederá en 1,000 a 2,000 millones de años. Claro, ni nosotros ni nuestros descendientes previsibles tendrán que preocuparse por ese momento, pero llegará.

Sabemos que sucederá porque podemos predecir cómo evolucionan las estrellas. Un ejemplo son los cúmulos globulares. La mayoría de las estrellas más brillantes se ven rojizas porque son gigantes rojas. Debido a que su masa es ligeramente mayor a la de las estrellas azules más débiles, las estrellas gigantes rojas han adelantado a las demás en su evolución. Nuestro conocimiento de la evolución de las estrellas permite no solamente explicar la diferencia en brillos entre las gigantes rojas y las demás, sino también cuántas estrellas observamos como gigantes rojas.

Este mismo conocimiento nos permite predecir cómo variará el brillo del Sol y predecir que las condiciones en la Tierra se volverán absolutamente nocivas a la vida, aunque en un futuro lejano. Cuando sucede esto, el Sol todavía no será una gigante roja. Todavía tendrá 3,000 millones de años antes de que se le acabe su combustible nuclear. La Tierra le acompañará aún, pero sin la vida o, al menos, la vida como la vislumbramos actualmente.

 

*El autor es Investigador del Instituto de Astronomía UNAM, Campus Ensenada.

 

 

 

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