DESDE EL VIGÍA

Luz verde a ECA

Por Editorial El Vigía
martes, 1 de diciembre de 2020 · 01:23

Ayer, durante la presentación del segundo paquete de inversiones del Plan Nacional de Infraestructura, el presidente de república, Andrés Manuel López Obrador, aplaudió el que se esté uniendo al sector público y privado en favor del crecimiento económico.

En la habitual transmisión matutina del primer mandatario, que se efectúa en Palacio Nacional, participó también el titular de la Secretaría de Hacienda, Arturo Herrera, quien informó que entre las 29 obras que la federación pactó con la iniciativa privada -las cuales ya se encuentran autorizadas y con todos los permisos-, destaca la inversión por casi 2 mil millones de dólares que realizará la empresa Energía Costa Azul en su planta de licuefacción de gas en Ensenada.

El funcionario precisó que la mayoría de estos proyectos de infraestructura se encuentran ya muy cerca de iniciar su ejecución, para que tengan un efecto inmediato.

En el caso de Energía Costa Azul se dio a conocer que destinará 47 mil millones de pesos en la reconversión de su planta, lo que generará 3 mil empleos directos y 10 mil indirectos en los cuatro años que dure su construcción.

Cabe señalar que este proyecto incluye inversiones por 500 millones de pesos en obras sociales prioritarias orientadas a atender la problemática de seguridad pública, deporte, rehabilitación de espacios de esparcimiento social y vialidades en Ensenada, que por cierto formaron parte de la consulta pública que llevó a cabo el XXIII Ayuntamiento y que desató la furia de los opositores de la compañía trasnacional que opera en la zona de Costa Azul desde 2006, pero que los electoreros detractores apenas se vinieron enterando.

Así que todo el escándalo que hicieron ante el presidente López Obrador afuera del Palacio Municipal de Ensenada el sábado pasado por la tarde, fue puro teatro y espectáculo mediático, porque el proyecto ya se había autorizado y este lunes sólo se confirmó; por lo tanto, es mentira que se hará un plebiscito para determinar si se aprueba o no la reconversión de la planta.

Sin embargo, es peligroso que un grupúsculo ruidoso que jamás transparenta el origen de los recursos que utilizan para sus movilizaciones, lleve a cabo campañas orquestadas disfrazadas de luchas ambientalistas, pero con fines políticos, sin importarles que Ensenada continúe siendo un cementerio de proyectos por culpa de una minoría que supuestamente abandera causas populares.

Sólo hay que observar a los cabecillas visibles de las protestas para constatar que no saben nada del tema energético, porque en realidad se rentan como mercenarios.

Preocupa entonces que el resto de la sociedad esté secuestrada por entes facciosos que solo buscan la rentabilidad política, aunque sea a costa de obstaculizar proyectos que darán trabajo a miles de personas que a ellos les conviene que se mantengan en la miseria para usarlas como carne de cañón.
 

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