DESDE LA PLAZA SANTO TOMÁS

Lo que sucedió mañana – año 2027 – mes de junio- 76

Por Ricardo Harte*
lunes, 29 de junio de 2020 · 00:00

-¡Ya estoy harta! - tronó Mercedes.

El grupo intercambió miradas furtivas mientras se escondían detrás de los sorbos de café.

-¿Y ahora?- se atrevió a musitar Doña Elsa- ¿qué bicho te picó?

¿Bicho?¿Cuál bicho?¡Con un carajo! ¿Qué es lo que tiene que suceder para que tomemos conciencia de que hace siete años atrás sucedió una pandemia planetaria que nos obligó a cambiar nuestros hábitos, nuestras formas de tratarnos, nuestras maneras de ver y entender el mundo, etcétera, etcétera, etcétera y mil veces etcétera. Sin embargo seguimos hundidos en nuestras codicias, en nuestros celos, en nuestras avaricias, en nuestros rencores??¿Qué no es claro que todos los versos que nos echaron sobre “una nueva época” “una nueva realidad” y demás slogans eran cantitos, espejitos de color para convencernos de que todo debía cambiar para que todo siguiera exactamente igual o peor???

Silencio…
El grupo continuó sorbiendo los cafés como si fueran parapetos que les permitían cobijarse de semejante tormenta de indignación y verborrea…

-Bueno…-se atrevió a murmurar Doña Elsa- hay una parte de tu discurso que, efectivamente, creo que es cierto. Todos estábamos convencidos de el enorme sismo mundial nos obligaría a cruzar un umbral hacia un mundo diferente.

Pero me parece que no teníamos claro que ese mundo diferente que suponíamos listo a que llegáramos a él, no existía. Y que si de alguna forma podría existir era sólo y sólo si nosotros lo construíamos. Y para poder hacerlo debíamos quitarnos, en el umbral de la pandemia que estábamos cruzando, todas las mochilas con cargas endémicas como el consumismo, las trivialidades, los falsos valores, la adoración al dios dinero, etc. etc.

Es decir, debíamos abandonar nuestros paradigmas, nuestras creencias superfluas, nuestros miedos.

Y ello no ha sucedido completamente.
-¿Completamente? - volvió a exclamar Mercedes- ¿Completamente? ¡No ha sucedido para nada!¡En absoluto! Seguimos siendo la misma humanidad ruin, individualista, intrigosa, mal pensada, mentirosa de siempre.

Agustín, que había permanecido muy callado-en parte porque estaba estupefacto de semejante explosión- musitó al oído del inge., sentado a su lado.

-¿De qué raza habrá sido el gallo que desayunó Mercedes?

-¿Ven?¿Ven?- casi gritó Mercedes amagando con levantarse con gestos nada amistosos hacia Agustín- ¿Ven lo que les digo? Cuando tocamos este tema del famoso mundo diferente, las respuestas son ironías, bromas, distractores. El asunto es no encararlo ¿Por qué? Pues muy sencillo…porque sabemos que es muy doloroso aceptar que la Vida, Dios, la Madre Naturaleza nos dio, en el 2020, un buen “zape” para que rectificáramos nuestro rumbo depredador y lo único que logramos fue aguantar el ciclón, sacudirnos la ropa, levantarnos, salir de nuestras cuevas y continuar con el mismo ritmo, con las mismas costumbres de la más exquisita superficialidad, preocupándonos por cuál será la siguiente serie de TV que vamos a ver. No hemos tomado conciencia sobre qué clase de planeta estamos asentados. No sabemos, y no nos interesa saber, cuánta gente en el mundo se muere de hambre día a día, cuántos niños jamás llegarán a edad adulta satisfaciendo sus necesidades más básicas. No hemos tomado conciencia…repito hasta el cansancio, ¡no hemos tomado conciencia!

Don Sebas estaba muy callado, observando las gestualidades de Mercedes y sus palabras flamígeras. Dudaba si intervenir, o no.

-Pues… mi querida Mercedes- se decidió a opinar- creo que hay, y coincido con Doña Elsa, en tus palabras una indignación entendible y muy verdadera.

Pero el hecho de que esté genuinamente indignada, no te da, automáticamente, la razón. Me explico. Creo que tu planteo tiene la sinrazón de ser parte del escenario. No es todo el escenario completo.

-¿Qué faltó agregar? -interrumpió la excitada Docente- ¿Qué las mayores industrias depredadoras y manipuladoras del planeta, como la industria farmacéutica, la industria alimentaria y la industria armamentista, no sólo siguen ejerciendo su poder fáctico sino que, además, son ahora más fuertes? ¿Eso me faltó?

-No. No te faltó eso. Te faltaron dos cosas: primero, que la humanidad ha ganado en conciencia. Si, ha ganado en conciencia, aunque tus nos truenes los oídos gritando lo contrario. Evidencias de ello son múltiples y no me detendré ahora en puntualizarlas. Y segundo, que sólo han pasado siete años. ¿De dónde has sacado tú, juzgadora impaciente, de que en siete años la humanidad puede tener listo una nueva forma de gobernarnos, una nueva forma de mirarnos, de comunicarnos, de respetarnos y querernos? ¿Cuánto crees que duró la decadencia del imperio romano? Fueron casi cuatrocientos años. Ahora hemos vivido siete años- que sería como una gota de agua en el Océano Atlántico- desde que descubrimos todo lo que se descubrió con la pandemia del 2020. Piensa: siete años.

Nuevo silencio… Mercedes tamborileaba nerviosamente sus dedos en el posa brazo de su silla. Intentaba digerir estas afirmaciones.

-Bueno-exclamó Agustín- ¿Qué tal si nos tomamos un “brake” y pedimos unos vinos?

“¡Síííí!” Fue el unánime grito del grupo, mientras las risas abrían la válvula de escape de la presión del diálogo.

Como siempre, la Plaza latía pausadamente, risas de niños, la música cadenciosa y los pájaros que iban llegando para su reunión vespertina de diálogo de anécdotas del día.

*Arquitecto uruguayo radicado en México hace más de 40 años

rocardoharte@yahoo.com.mx 

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