ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS

La riqueza y la ausencia del museo social

Por: Luis Gabriel Razo Castro*
jueves, 14 de octubre de 2021 · 00:00

Iker Larrauri fue un arquitecto, escenógrafo, fotógrafo, artista plástico, antropólogo y museógrafo mexicano. Nació el 18 de diciembre de 1929 en la Ciudad de México y tuvo la fortuna, entre muchas tantas actividades en su vida, de colaborar en la planeación del Museo Nacional de Antropología, así como la elaboración de dos murales, varias ilustraciones y la escultura del caracol en éste.

Pero su contribución más trascendente en términos museísticos a nivel nacional fue el empuje que dio para que estos espacios subrayaran su carácter social. Esto es que, durante su gestión como director de Museos INAH, tocó una membrana sensible aún vigente en la política de planeación institucional de la mayoría de museos que resguarda el INAH, el discurso museográfico.

Con el proyecto de establecer en la década de los setenta un museo en cada escuela primaria a nivel nacional, buscó una base sólida en la cultura sobre las funciones sociales del museo en una comunidad. Es muy probable que no hayan subsistido muchos de los 682 museos escolares que se formaron, pero es interesante analizar porque un proyecto que pretendía ser autosustentable no se consolidó.

Cuando se diseña un proyecto museográfico, generalmente se concibe como EL ESPACIO al que LA COMUNIDAD asistirá a APRECIAR. El proyecto, PENSADO por funcionarios, investigadores, académicos y técnicos, se desarrolla verticalmente, de arriba hacia abajo, piramidalmente quizá, pero me gusta pensar más, dada mi experiencia, en una verticalidad de columna.

Como se puede observar, en la ecuación lógica de operación la comunidad cumple un papel pasivo, no uno activo. Por supuesto este tema lleva discutiéndose casi setenta años, sin embargo, lo que sigue dando lugar al debate y la controversia es que las cosas no solo no parecen caminar hacia una inclusión social en la proyección de exhibiciones museográficas, sino que se sigue reforzando el trono institucional del discurso oficial de cómo contar la memoria colectiva.

En nuestra región, por ejemplo, se realizan muchas actividades sobre las culturas nativas de Baja California, sobre la gastronomía del mar, sobre el vino, pero también ha crecido la pobreza cultural. ¿Por qué? En vez de fortalecer los valores, esos de los que nos hablaban mucho nuestros padres, nuestros hijos no están interesados.

¿Y qué tienen que ver entre sí los párrafos anteriores? Bueno, el museo es el espacio donde se debería estar contando la memoria colectiva activa de las comunidades en las que están inmersos, esa es la función de los museos, la función social del museo es una cualidad fundamental para comunicarnos entre el cómo y el por qué. Y me refiero a comunidades como el grupo social que compone el lugar, la sociedad en general, sin discriminación.

El museo debe ser un espacio colectivo, lejos de ser democrático, porque en la democracia se delega a los EXPERTOS para que realicen el trabajo, en la colectividad se lucha porque la voz del colectivo sea escuchada y vista.

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*Custodio de Museo del INAH-BC
 

 

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