La Bufadora

- Escenarios - Referente
lunes, 18 de enero de 2016 · 00:00
Escenarios
Cuando un diputado local cobra durante los tres años de su gestión alrededor de 22 millones de pesos anuales, que equivalen a casi dos millones de ingresos mensuales, se entiende el por qué la clase política en el poder es la misma desde hace tres décadas, porque son como los famosos dinosaurios que, aunque están ahí y se mueven, no se han extinguido, siguen siendo depredadores voraces del presupuesto, quienes por su naturaleza no advierten lo que padece el pueblo, porque carecen de sensibilidad social.
Es por eso que muchos hombres y mujeres que militan en los partidos políticos sueñan con ocupar una curul en el Congreso de Baja California, que se ha convertido en una auténtica fábrica de ricos y trampolín para alcanzar otros cargos públicos.
De nada ha servido que todas las fuerzas políticas estén representadas en el Poder Legislativo, si al momento de aprobar los recursos que ejercerán todos se despachan con la cuchara grande, y lo peor es que no transparentan sus gastos ni rinden cuentas, porque dinero mata ideologías, principios y decencia.
Es por eso que pertenecer a la nómina del sistema constituye un sueño, que al terminar se convierte en pesadilla, porque en el sector privado no se pagan esos sueldos ni se otorgan tantas prestaciones.
No obstante, el próximo 5 de junio se elegirán en esta entidad fronteriza presidentes municipales y diputados locales, y quienes aspiren a esas posiciones deben entender que si ganan los comicios su actuación estará sometida a una mayor observancia, que sus excesos y omisiones ya no serán tolerados con tanta facilidad, porque ya se acabó la paciencia de los empresarios, académicos e integrantes de agrupaciones civiles; así que se verán obligados a trabajar de manera distinta y atender las peticiones legislativas de los ciudadanos que residen en los distritos donde fueron a pedir el voto. Y si alguno o la mayoría incurren en las viejas prácticas los van a exhibir, y aunque se solapen entre ellos y eludan la cárcel su carrera política habrá terminado. Este es el escenario que les espera, de ahí la importancia que los partidos no reciclen candidatos con pasado opaco y pobres resultados.
Si el PRI y el PAN designan en Baja California a los mismos de siempre, no sorprendería que un desconocido o desconocida, postulados por otros partidos o algún candidato independiente les coma el mandado. 
Los panistas, sobre todo en Ensenada, saben que la tienen muy difícil, y los priistas consideran que la mesa está puesta para que conserven la alcaldía y los distritos XIV y XV, pero si desde del centro del país les imponen alianzas indecorosas y los utilizan como moneda de cambio, beneficiarán a otros partidos y sus camarillas como ya ocurrió en las elecciones federales intermedias celebradas a mediados de 2015.
Aunque suene paradójico, si el PRI y el PAN establecen alianzas en Baja California y repiten candidatos, a pesar de que triunfen por estrecho margen en los hechos perderán ganando y continuarán alimentando a las criaturitas que en un futuro próximo los van a devorar.
Obviamente a sus dirigencias nacionales les importa un pepino lo que ocurra por estos lares, pero los tricolores y blanquiazules de la localidad tendrían que demostrar un poquito de dignidad y no aceptar ese trato. Ya estamos peor que en la década de los setenta.
Si vivieran Salvador Rosas Magallón y Milton Castellano Everardo, se volverían a morir, pero de la vergüenza.



Referente
Los triunfos de Jaime Rodríguez "El Bronco” en Nuevo León, el de Manuel Clouthier en Sinaloa y del joven Pedro Kumamoto en Jalisco, inspiraron a muchos ciudadanos sin partido a presentar su solicitud para lograr el registro como candidatos independientes, y Ensenada ya cuenta con cinco aspirantes a la presidencia municipal, quienes a partir de esta semana comenzarán a reunir firmas de apoyo -alrededor de 9 mil- a través de un formato que les proporcionará el Instituto Estatal Electoral de Baja California.
Todavía no conocemos cómo reaccionarán los ciudadanos que residen en este puerto y sus 22 delegaciones municipales ante la presencia de los independientes, pero la realidad es que el grueso de los votantes no tiene contrato colectivo con ningún partido político, aunque desde 1995 la mayoría de los ensenadenses se alejó de las urnas y durante las últimas dos décadas apenas sufragan 3 de cada 10, para ubicarnos en el último lugar a nivel nacional en participación electoral.
El panorama entonces no es alentador, pero de entrada hay que felicitar a quienes decidieron buscar esta alternativa para integrar los órganos de gobierno. Lo más fácil es no hacer nada, pero al menos ya hay cinco planillas a munícipes que pretenden contender sin el respaldo de una fuerza política.
 
 

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