ANDANZAS ANTROPOLÓGICAS

Canis lupus familiaris, una compañía milenaria

Por Biol. Andrea Guía Ramírez*
jueves, 9 de junio de 2016 · 01:02

Hoy estimados lectores contaré la historia de cómo Cowco llegó a mi hogar, ella es una pequeña perrita de raza French poodle color blanco a quien adopte hace ya más de nueve años. Pero esta historia no representa solamente a Cowco, representa a todos los perros que hoy en día son nuestros compañeros y que se encuentran en casi todos los hogares del mundo. El nombre científico del perro, Canis lupus familiaris, hace referencia a su origen, el cual surgió de un proceso de domesticación de lobos antiguos hace más de 33, 000 años aunque existen estudios que sugieren que los perros más antiguos pudieron originarse alrededor de los 100, 000 años.  

Aunque el origen de los perros domésticos actuales se estima hacía unos 33, 000 años atrás en el sureste de Asia a partir de un proceso único de domesticación, estudios genéticos recientes parecen indicar que los perros pudieron originarse de forma independiente a partir de dos poblaciones de lobos separadas en lados contrarios del continente euroasiático. Hay evidencia arqueológica que ubica a los perros en 14,000 años tanto en el este como oeste de Asia mientras en la parte central sólo se ha encontrado evidencia que no supera los 8, 500 años de antigüedad. A partir de su origen, los perros comenzaron a migrar a los diferentes continentes hasta llegar a Norteamérica alrededor de unos 10, 000 años atrás donde, para algunos investigadores, la entrada a este Continente fue simultánea al ingreso de los primeros grupos humanos.

La domesticación del perro a partir de los lobos se generó por una coevolución con el hombre, la agricultura y la dieta correspondiente, aunque la primera relación debió establecerse con los grupos cazadores recolectores. Los cánidos primitivos quizás aprovechaban los restos de cadáveres que aquellos dejaban a su paso y estos les ayudaban en la captura de presas o haciendo frente ante algunos depredadores.

En México, el perro fue uno de los pocos animales domésticos que convivía con el hombre antes de la llegada de los europeos. Existían varios tipos de perros, algunos con pelaje corto, largo o sin pelo. Los tamaños también variaban, desde pequeños con patas cortas, algunos regordetes y otros de tamaño mediano. Sin duda el perro emblemático, aunque no el único, fue el denominado xoloitzcuintle el perro pelón mexicano. En el México antiguo, algunos tipos de perro se les engordaba para el consumo humano, algunos eran dignos de ser ofrendados ya sea a templos o personajes importantes y algunos más eran apreciados como animales de compañía.

Aunque en el centro del país se ha recuperado innumerables restos de perros de contextos arqueológicos, en el norte de México poco se conoce de estos cánidos. Entierros múltiples de perros se han recuperado en algunos sitios de Sonora con una antigüedad de 3,200 años que corresponde al Periodo de Agricultura Temprana.

En Baja California poco se conoce de la presencia del perro doméstico antes de la llegada de los europeos, los restos de cánidos están técnicamente ausentes en los contextos arqueológicos; a excepción de dos ejemplares de perros provenientes de un contexto funerario, como acompañamiento de un entierro humano denominado la mujer de humo, recuperado en el área de Bajamar cuya antigüedad se estima en 2900 años antes del presente.

Así, estimado lector quedan muchas dudas de cuál es la historia del perro doméstico en la Baja California antigua y estudios en el futuro nos permitirán entender este proceso. Sin embargo, no queda duda que una vez que llego el perro, éste llego para quedarse.

*La autora es encargada del Departamento de Arqueozoología del Cinah-BC.

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