MAR DE FONDO

Ruralidad y Desarrollo.

Por Dr. Homero R. Cabrera Muro
domingo, 26 de noviembre de 2017 · 00:00

La pesca ribereña, así como la agricultura, son dos sectores productivos de relevancia económica y de fuerte contenido social en Baja California. Mientras que esta última ocupa gran proporción de su territorio cultivable, bajo diferentes esquemas de apropiación y usufructo, la producción del primero es significativa a la oferta alimentaria. Ambos sectores contribuyen en forma importante a la generación de empleo, ingreso, alimento, y a la estabilidad y desarrollo social regional.

En este contexto es necesario, entonces, formular políticas y vías de acción implementables, que, generando sinergias de bien estar social, y economías asociativas, potencien el desarrollo social y el crecimiento económico de las comunidades rurales agrícolas y/o pesqueras.

En el primer aspecto tales políticas incorporan, necesariamente, la provisión de servicios básicos relativos al desarrollo social de esas comunidades, esto es, de los referentes a la salud, educación, vivienda, seguridad y recreación.

La segunda componente de esa política la constituye la provisión de infraestructura, básica para propiciar sinergias productivas y economías de crecimiento, saberes, insumos, equipos, procesos, que incrementen la producción, la eficiencia productiva, y su competitividad en los mercados del producto. Su infraestructura, bienes de capital, básicamente es la referente a la producción, su acopio, proceso, transporte y mercadeo.

La formulación e implementación de la política en comento estaría sujeta a dos condiciones básicas: la primera de ellas es lograr la máxima cobertura de los beneficios relativos al bien estar social, ya mencionados. La segunda lograr economías de crecimiento entre los diversos productores, transversales a ellos: insumos, saberes, equipos, procesos y productos, para lograr sinergias maximizantes en productividad y competencia. Ambos aspectos, social y económico, sujetos a escenarios de inversión mínima, es decir a escenarios de dirigismo asignativo optimizante de haberes sociales, naturales, y físicos, disponibles o accesibles, para lograr los objetivos propuestos.

El cumplimiento de ambos objetivos, bien estar y desarrollo social, y crecimiento económico, productividad competitiva, están, entonces, sujetos máxima cobertura distributiva y costos fiscales, privados o sociales, mínimos.

Los criterios anteriores sugieren, consistentemente con la naturaleza asignativa del problema, la concepción de una red optimizante en ambas vertientes. Bajo esos criterios, cobertura y eficiencia máxima a costos mínimos, el diseño de la red resultaría en comunidades nodales, aglutinadoras y oferentes de tales aspectos, a los colectivos pequeños y dispersos, en las vecindades geográficas de aquellos. De tal suerte que concentren la inversión en ambos temas y ofrezcan la mayor cobertura de sus beneficios a los colectivos sociales y a los diversos agentes de la producción.

La implementación de esa red, sucintamente esbozada como una posible solución optimizante al desarrollo y crecimiento agrícola pesquero, generaría sinergias positivas en ambos aspectos, incrementando la producción de los diversos actores, su productividad y la cooperación entre ellos, con un marco de valores solidarios.
 

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