LA CARROCA

Y diciembre

Por Soraya Valencia Mayoral*
domingo, 03 de diciembre de 2017 · 00:00

Pues llegamos a diciembre, gracias a Dios, al Universo, al Absoluto, al Señor Destino, a la vida, al caprichoso azar, a las mágicas coincidencias o a quien usted quiera. Hay que agradecer cada día que tenemos la oportunidad de andar por este barrio. Con todo y amenazas de leyes de seguridad interior al más puro estilo inquisitorial, pobreza extrema, damnificados en la calle y un proceso electoral que suscita dudas, inquietudes y preguntas al por mayor, entre otras lindezas, podemos decir cada mañana, aquí estoy otra vez, mientras no se acabe el corrido.

Adelantando vísperas, empecé hace ya rato a escuchar villancicos. Muy temprano y a todo volumen, recorren los rincones de la casa los viejo cantos que acompañaron mi niñez. Hay que ir haciendo ambiente, alegrando los huesos, reviviendo la memoria. Ya sabe usted que en estos días en inevitable esa nostalgia que despierta cuando empezamos a pasar lista y a hacer recuento de presentes y ausentes.

Así son los fines de año, los cierres de ciclos, el tiempo de frío. Más vale ir drenando la casa y el corazón de lo que aliente tristezas posibles y llegar a la navidad, saturnalias, cena familiar, cumpleaños de Newton o lo que celebre con buenos ánimos y en santa paz. Por lo menos paz interior -otra vez la palabrita-, que ya es mucho pedir, porque la exterior no depende de nosotros, la deciden otros. Lo bueno que somos pachangueros y de buen diente y ponemos al mal tiempo buena cara.En una de ésas nos pasa un misil por la cabeza y lo confundimos con juegos pirotécnicos, o una ráfaga lejana con un puñado de garbanzos. En fin, ya diciembre.

Los fieles de la Guadalupana iniciaron las peregrinaciones y el resto, católico o no, saltará de las pre posadas a las posadas. Para la gran mayoría de las personas todo el año es tiempo de ayuno y penitencia. Pero en estas fechas cantamos “diciembre me gustó para que te vayas” a todo lo que podamos echar, por lo menos unos días, de nuestras preocupaciones inmediatas. Vendrá enero, el nuevo año, los bolsillos rotos y muchos recibos que pagar, pero por un tiempo breve nos olvidaremos de las penas hasta donde se pueda y celebraremos lo que haya que celebrar.

El impulso tan humano hacia la fiesta, el derecho a la diversión y a la alegría dice aquí estoy. Y compartiremos y gastaremos más de lo que tenemos, todo sea por unos días de felicidad. La vida es dura y lo bailado quién nos lo quita. Claro que, sabedores de esto los grandes comercios hacen también su fiesta. Por eso mejor apoye el comercio local, la panadería del barrio, la seño de los suéteres en abonos. Así sabremos a dónde va el dinero. De otro modo, solo alimentamos un monstruo de muchas cabezas que tiene los pies en otra parte.

Si todo sale como espera el INE esta semana se instalarán los Consejos Distritales. Felicidades a aquellos ciudadanos del 03 que fueron tocados por el dedo divino. Algunos de los designados nunca han estado en la semana de cómputo y escrutinio distrital, jejeje. Y para terminar una de Mamá Cuerva: Paloma ya conoció el estudio de grabación de Central Once de México. La semana pasada participó la banda de Leiden en un EMCO transmitido en vivo y que quedó para el acervo de la televisora. Y por ahí andaba la Peque con su cello rojo. Vale.

*La autora es mujer de letras sacras y profanas.
 

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