Andanzas antropológicas

Pesca y precarización laboral (III/III)

Por Dra. Claudia E. Delgado Ramírez*
jueves, 2 de febrero de 2017 · 00:00
En las dos primeras partes de esta larga e interrumpida columna me he permitido exponer, por supuesto de manera somera, la situación cotidiana y poco visible en la que se encuentran los pescadores y pequeños armadores de altamar aquí en Ensenada. En esta última parte, me gustaría mencionar que el caso de la intensa precarización de estos pescadores es uno entre muchos otros y que, pese a la cotidianidad y cercanía de este proceso en nuestros propios ámbitos laborales e incluso en nuestros círculos más cercanos familiares o de amistad, no deberíamos considerarlo algo normal e inevitable sino también debería ser la causa justa de manifestaciones y marchas multitudinarias en nuestras ciudades y en nuestro país (lo es en otros países). Al igual que la más reciente afrenta contra el pueblo mexicano conocida como "Gasolinazo”, la precarización laboral atenta contra todos nosotros pero ésta, como el moho, se va filtrando poco a poco y de manera silenciosa en nuestros muros hasta que pronto sólo quedan ruinas y arruinados. Aquí algunas notas para los interesados en el tema.

Los convenios sobre el Trabajo Decente propuestos desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y firmado por la comunidad internacional, lo definen como un  "trabajo productivo para mujeres y hombres en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana”. Señalan que "Es el trabajo productivo que produce un ingreso justo, seguridad en el trabajo, protección social para las familias, posibilidades de desarrollo personal e integración social, libertad para que la gente exprese sus preocupaciones, para organizarse y participar en las decisiones que afecten sus vidas, con oportunidades equitativas y de trato para todas las mujeres y los hombres. El trabajo decente es un objetivo universal e indivisible basado en valores y principios fundamentales”. Los cuatros pilares desde donde se fomenta el trabajo decente son: 1. Generación de empleo y desarrollo empresarial. El empleo productivo es uno de los mecanismos que garantizan la distribución efectiva del desarrollo económico ya que la mayor parte de los ingresos familiares y los modos de vida de las personas, están basados en los ingresos generados dentro del mercado laboral. 2. Protección Social. Para garantizar que hombres y mujeres se desarrollen en condiciones de trabajo seguras, con el adecuado tiempo y descanso así como una adecuada compensación por pérdida o reducción del ingreso. También garantiza el acceso a sistemas de salud que promuevan la seguridad social de los trabajadores y sus familias. 3. Estándares y derechos en el trabajo. Sin excepción, todos los trabajadores y principalmente aquellos bajo condiciones de desventaja y de pobreza, necesitan el reconocimiento y el respeto de los derechos que operan en sus propios intereses. 4. Representatividad y diálogo. El diálogo efectivo implica la libertad para formar y reunir grupos para promover y defender los intereses laborales de los trabajadores. La libertad de asociación y el diálogo social son la piedra angular de la gobernanza democrática en los mercados laborales. En el diagnóstico elaborado por Kokanova et al. (2015) sobre el Trabajo Decente y el Empleo en la Pesca y la Acuacultura se muestra cómo estos cuatro aspectos centrales o pilares pueden servir como indicadores para evaluar si existe y en qué medida, el trabajo decente en la actividad pesquera. Sin embargo, hay diversos diagnósticos elaborados por la OIT sobre otros sectores productivos. El panorama mundial al respecto es desalentador y coincide con la situación y las condiciones que se desarrollan en los puertos de El Sauzal y de Ensenada así como en prácticamente todos los rincones del mundo.

 


*Investigadora del Cinah-BC


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