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“Caballo” de batalla

Marco Antonio Romero Tirado, fue un jugador que se distinguió por su poder al bat y quien sorprendió, al también ser excelente con el guante, nunca jugó en grandes ligas, sin embargo, eso no le impidió ser uno de los mejores en México
sábado, 17 de octubre de 2020 · 00:52

Ángel Domínguez/EL VIGÍA
adominguez@elvigia.net | Ensenada, B. C.

Tras gozar de una brillante trayectoria en las dos ligas profesionales de México, Marco Antonio Romero Tirado, con el mismo éxito, hizo la transición a instructor.

Actualmente, el nativo de Culiacán, Sinaloa, primer manejador oficial de Marineros de Ensenada, está catalogado como uno de los mejores coaches de bateo en el país.

En su etapa de pelotero -1986 a 2005-, no se limitó a colocar impresionantes estadísticas ofensivas para ubicarse en los sitios de élite del beisbol nacional, sino que se dio el lujo de obtener guantes de oro defendiendo la primera colchoneta.

Ángeles Negros de Puebla (1986 a 1987), Charros de Jalisco (1988), Tecos de los Dos Laredos (1989 a 1994), Tigres de México (1995 a 1996), Guerreros de Oaxaca (1997), Leones de Yucatán (1997), Saraperos de Saltillo (1999 a 2005) y Potros de Tijuana son las franelas que vistió en la Liga Mexicana de Beisbol.

A lo largo de 19 temporadas, periodo en el que alzó un campeonato con Puebla y otro con Dos Laredos, disparó mil 729 imparables, 254 de ellos dobletes, 235 cuadrangulares, timbró la registradora en 943 ocasiones, empujó mil 020 y dejó porcentaje de bateo de .291 en mil 696 juegos.

En el Pacífico perteneció a Ostioneros de Guaymas, Águilas de Mexicali, Cañeros de Los Mochis, Yaquis de Ciudad Obregón, Algodoneros de Guasave, Venados de Mazatlán, Tomateros de Culiacán y Mayos de Navojoa.

INFLUENCIA FAMILIAR
José Antonio Romero Estrada, patriarca de la familia, inculcó a sus hijos Marco Antonio y Óscar el gusto por el beisbol.

Soy el mayor y desde niños, a los tres o cuatro años, empezamos como bat boys en los equipos de mi papá, quien jugó a nivel amateur, luego tuvo un grupo de ampayeo y llegó a hacerlo profesionalmente, relató.


El primer contacto de Romero Tirado con el deporte competitivo fue al cumplir los seis años, en la categoría Pingüica de la Liga Infantil y Juvenil Culiacán Recursos.

Al ascender a la división Juvenil Mayor, emigró a la Liga Tres Ríos donde cierra un importante capítulo de su vida.

Me tocaron muchas eliminatorias municipales, estatales, regionales, nacionales, un Mundial en la Ciudad de México, y en 1984, los Tomateros de Culiacán me invitaron a su campo de entrenamiento, recordó.


A finales de la pretemporada, añadió, "me enviaron a la Academia de Pastejé, pero ya estaba por concluir octubre, ya con el curso muy avanzado y practiqué solamente una semana, así que decidieron que la mejor opción era volver el año siguiente desde el principio".

El ex infielder avecindado en Mexicali, reveló que, "me vine de casa sin permiso, ya que mis padres querían que al menos estudiara una carrera corta, pero esa era mi gran oportunidad y los muchachos con los que jugaba los domingos, me dieron para el pasaje, ya después lo aceptaron, en épocas de navidad me visitaban y nos manteníamos comunicados por teléfono o telegrama".

En 1985, aunque ya me conocían, me hicieron un try out en Culiacán, participé en todas las pruebas y recibí la invitación oficial; antes publicaban en los periódicos una convocatoria y debías competir con prospectos de todo el país, afirmó.


Durante casi un año, alrededor de mil jóvenes talentos, de los cuales se graduaron 32 para ser incluidos en un draft, tomaron parte en el curso de la academia.

Todos los días había eliminatorias, los que no cumplían con los parámetros iban saliendo, y en enero de 1986, cada uno de los 16 equipos de la Liga Mexicana de Beisbol, elegían a dos jugadores, detalló.


Mientras se aproximaba el invierno, "se conformaron dos equipos, uno para la Liga Metropolitana de la Ciudad de México que jugaba los fines de semana, y otro para la Liga Central del Bajío, cuya actividad era entre semana".

Nuestra sede era San Juan del Río, Querétaro donde enfrentamos a mucha gente experimentada, y ahí continuó la evaluación por parte de los scouts que trabajaban para organizaciones de Grandes Ligas y tenían convenio con los equipos mexicanos, explicó.



PRESENTACIÓN
Recién seleccionado, Marco Antonio Romero debuta en el circuito veraniego, con los Ángeles Negros de Puebla de Willie Aikens, Orlando Sánchez y Germán Jiménez.

Afortunadamente empecé en el equipo, me bajaron un mes a Ciudad Pemex de la Liga Tabasqueña y por mi desempeño que estaba teniendo, con varios jonrones en un mes, me subieron otra vez, expuso.


Sin embargo, el tiempo del sinaloense en el terreno se vio limitado a solamente cinco turnos oficiales en el plato.

Con el sueldo de la academia, que era el equivalente actual a cinco mil pesos mensuales y significaba un verdadero sufrimiento, conseguimos salir adelante, y luego vino la recompensa cuando me tocan unos 400 mil pesos del bono de campeón que reparte la liga, resaltó.


Con miras a la campaña de 1987, "el dueño del equipo me aseguró que me darían la oportunidad como tercera base y nunca vi nada, el mánager no me tomaba en cuenta y es para que hubiera jugado bastante, ya que gracias a nuestra poderosa ofensiva, plagada de bateadores de .300 y líderes de cuadrangulares y producidas, las diferencias en los marcadores solían ser amplias".

En dos meses me dieron como cinco turnos, a pesar de que en el cuarto o quinto inning me pedían que saliera a calentar porque iba a entrar, llegaba la novena, con un out, sacaba al tercera y entraba yo, pero lo que anhelas es batear, apuntó.


Romero Tirado, agregó que, "siempre he sido de carácter fuerte, le reclamé al manejador, nos hicimos de palabras, le volteé el escritorio, me mandaron a la casa y me suspendieron, supuestamente de por vida".

DESPUNTE Y CONSOLIDACIÓN
Pensando que su carrera profesional estaba terminada, comienza a practicar box y opta por retomar sus estudios cuando, en 1988, Puebla se convierte en Charros de Jalisco, novena a la que se une a mitad de calendario para consumir 300 turnos y hacerse acreedor al nombramiento de Novato del Año.

Le doy gracias a Dios por todos esos obstáculos que me obligaron a esforzarme más y demostrar dentro del terreno mis alcances, enfatizó.


Unos meses más tarde, debido a "problemas directivos", es enviado a Tecolotes de los Dos Laredos, ahora para defender la inicial, ya que "tenían en tercera a Alejandro Ortiz, tercero entre los jonroneros históricos de la Liga Mexicana".

Batallé mucho para acostumbrarme a la primera base, pues el infield lo veía al revés, acostumbrado toda la vida a la tercera base, pero poco a poco, con práctica, se fue dominando la posición hasta lograr tres guantes de oro, declaró.


Con una base de jugadores jóvenes, José ‘Zacatillo’ Guerrero guía a Tecolotes a la consecución del campeonato de la LMB, no sin antes, levantarse de una desventaja en el arranque de la postemporada.

En el primer playoff, Saltillo nos tenía 3-1 en la serie, y perdiendo 10-0 en la séptima entrada del quinto encuentro, al que le dimos la vuelta y terminamos eliminándolos para luego ganarle a Sultanes de Monterrey en semifinales y Leones de Yucatán en la final, subrayó.


Tras apoderarse de la corona de ‘tablazos de vuelta entera’ en 1994, con 30, su siguiente destino fue Tigres de México.

Estuve de 1995 a 1997, ya que, a mitad de ese año, me venden a Guerreros de Oaxaca y no me querían dar el dinero que me correspondía, entonces les comuniqué que así no iría, pero alcanzamos un arreglo y Tigres, que me argumentaba que me habían cambiado por prospectos, me los tenía que dar, es entonces que aparece el señor Pérez Avellá, ex propietario de Puebla, quien compró acciones en Oaxaca y todo se solucionó, expresó.



CERCA DE ESTADOS UNIDOS
En 1994, año en el que sobresalió como el ‘tumbabardas’ número uno del circuito, es invitado a Rochester, sucursal AAA de Bravos de Atlanta, que contaba con convenio con Laredo, desgraciadamente, "estalla la huelga en Grandes Ligas y se paró todo".

A mi hermano Óscar sí lo compraron los Bravos y estuvo allá algunos años, pero mi asignatura pendiente fue probar suerte en Estados Unidos pues no sabes que puede suceder, empero, "quedó contento con lo que hubo, con lo que hay y con lo que viene".

CIRUGÍA
Marco Antonio Romero es intervenido quirúrgicamente del "hombro porque se me rompió bíceps, tríceps, me hicieron limpieza de manguito rotador, ya que no podía tirar, bateaba a la mitad y el brazo se me secó por completo".

Calentaba y lo máximo que podía tirar era de base a base, rápido me enfriaba y me empezaba a doler mucho el brazo, por esa razón me alineaban como bateador designado, pero no estaba al 100, y los dueños, pensando que no quería jugar, me mandan a Yucatán en un canje por Homar Rojas, puntualizó.


Al siguiente año, "batallando por el sueldo, me encuentro con Raúl Ortega, coach de pitcheo yucateco, del que ya había escuchado que estaba sobando a Ángel Moreno, a quien, con sus años, lo miraba muy suelto".

Le pregunté algunas cosas, me dijo, te voy a sobar, pero esto debe ser entre tú y yo, así fue, y en la mañana me estaba bañando para irme al estadio, bien adolorido, y la sorpresa es que calentando con Carlos Sievers, desde la primera pelota que tiré, sentí algo diferente que no sentía hacía dos años.


Durante las sesiones, continuó, "-Raúl Ortega- se sorprendía y me decía que no sabía cómo movía el brazo, tenía bolas más grandes que un limón, y tres días bastaron para que jamás me volviera a molestar, empecé a batear con fuerza, y nuevamente, creyendo que estaba fingiendo para no jugar, casi para concluir la temporada, me entregan mi baja".

Me regreso a Mexicali, y con Águilas quedamos campeones en el invierno de 1998-1999, mientras analizaba ofertas de Aguascalientes, Saltillo, Laredo y fue Saraperos el que ofreció mejor salario, me fui con ellos, y permanecí hasta 2005, con una pausa al ser prestado una temporada a Toros de Tijuana al ser contratado Guillermo Velázquez, mencionó.


Romero, campeón con Venados de Mazatlán, Tomateros de Culiacán y Charros de Jalisco en el invierno, consideró que sus "principales éxitos fueron a la ofensiva".

Le doy gracias a Dios que puso en mi camino a Andrés Mora, uno de los máximos jonroneros mexicanos, con 419 y un paso por Grandes Ligas, quien trabajó mucho conmigo en el aspecto técnico y mental y siempre lo nombro, ya que estoy muy agradecido con él y las enseñanzas que me dio trato de impartirlas, aseveró.



RETIRO
Al decir adiós como pelotero, Romero Tirado, debuta en su faceta de ‘piloto’ dirigiendo a Marineros de Ensenada en la Liga Norte de Sonora. Posteriormente, tomó las riendas de Azules de Mexicali y Cerveceros de Tecate.

En la Liga Mexicana de Beisbol, ya como coach de bateo, prestó sus servicios a Saraperos de Saltillo (2008 a 2013) -con los que se apunta un bicampeonato-, Piratas de Campeche (2014), Acereros de Monclova (2015), Olmecas de Tabasco (2018) y Toros de Tijuana (2019).

Además de Rieleros de Aguascalientes (2016) y Saraperos (2017), estos dos últimos, desempeñando el rol de mánager.

En la Liga Mexicana del Pacífico, por espacio de cinco años, fue el responsable de colocar a Charros de Jalisco en las primeras posiciones de los diferentes departamentos ofensivos.

Lo importante es mezclar inteligencia con fuerza, en mi caso particular, había fuerza, pero no sabía cómo aplicarla y desarrollarla, y como corría bien, tocaba la bola y eso es algo que a los lanzadores no les gustaba, así que ya sabía que al próximo turno que tomara, habría un bolazo, pero eso no me intimidaba, estaría en base y me robaría segunda, especificó.



RECONOCIDO A NIVEL NACIONAL
Es común escuchar el nombre de Marco Antonio Romero en la lista de los mejores coaches de bateo del país, y la clave, aseguró, "es la comunicación, a los muchachos les agrada la forma en la que se les explican las cosas y para aquel que aplica lo que se trabaja dentro del campo, rápidamente se verán resultados positivos".

Nuevamente repito que hay que combinar fuerza e inteligencia, y es de vital importancia que todos estén enfocados en el juego, apoyándose y tratando de adelantarse a lo que sucederá en el juego, recalcó.

FRASE
Se me dificultaban los pitchers que tiraban por un lado del brazo, como Jesús ‘Chito’ Ríos e Isidro Márquez, pero le hacíamos la lucha, también me tocó la época de los caballos que iban de salida, entre ellos, Ángel Moreno, Rafael García, Miguel Solís y Salvador Colorado

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Marco Antonio Romero Tirado

FICHA:

Nombre: Marco Antonio Romero Tirado

Fecha de nacimiento: 6 de octubre de 1967

Lugar de nacimiento: Culiacán, Sinaloa
 

 

 

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