El Valle

YO SOY SAN QUINTÍN

lunes, 11 de marzo de 2019 · 00:00

¿A QUIÉN? ¿A quién le importa? ¿A quién le debe importar? El estado de nuestras calles, la ejecución, el avance y la calidad de los trabajos de las obras que se hacen con el dinero público. Con el propósito de no complicarnos la vida más allá de lo necesario o de lo recomendable, no sobraría conocer un poco más de lo que luego nos quejamos o criticamos sin conocimiento de causa. La respuesta a estos planteamientos puede ser a todos y a ninguno.

Sabe usted cuáles son los tiempos de duración y fechas en que se deben concluir los trabajos que se están haciendo, ya no me acuerdo desde cuándo, sobre la carretera Transpeninsular, específicamente en el tramo de la delegación de Santo Tomas en la cuesta que todos conocemos como “El Zacatón”.

Sin lugar a dudas esos trabajos son muy bien vistos y recibidos, llámelos usted como quiera, modernización, ampliación o mejoramiento, para el caso, es que en los otros tramos donde ya fueron modificados algunos trazos, donde se amplió la superficie de rodamiento y se colocaron los señalamientos adecuados, se ha mejorado por mucho las condiciones de tránsito para los usuarios de esa nuestra única vía de comunicación terrestre, arteria de la que depende nuestra economía en muchos sentidos.

De ahí que nos resulta la duda sobre a quién le corresponde o en quién recae la responsabilidad de que esos trabajos se hagan en tiempo y se mantenga informados a los usuarios oportunamente, con el propósito de por lo menos aliviar molestias en ese sentido.

Este cuestionamiento, del que estoy seguro no soy dueño absoluto, no debe resultarnos de menor importancia, si alguno de ustedes se ha tomado la molestia de preguntar “in sito” los detalles de la obra, el calendario y logística que se emplea al combinar la continuidad de las labores y el flujo del tránsito de los usuario de la vía, pues no sea egoísta y nos avisa.

Dicho sea de paso, literalmente, a mi paso por esa zona, tres ocasiones he intentado hacer contacto con alguna persona responsable que me compartiera esa información, y no es que no tenga cosas más importantes que hacer, pero como no podía hacer más que esperar, decidí intentar calmar esos impulsos de “metiche mitotero” que muy frecuentemente se apropia de mi voluntad.

Sobra decir que he fracasado en mis intentos. De haber sido de otra manera, le juró que en estos momentos usted estaría leyendo mi versión de esa información. Sin embargo, pues no me queda más que compartir y extender el cuestionamiento igual que lo hemos hecho con otros temas como este en el que las cosas parecieran importarle a todos y a nadie, sobre a todo a los que debe importarles. Permítame agregar que en este trabalenguas nos incluimos usted y yo.

Por cierto, más o menos la misma suerte hemos corrido quienes nos cuestionamos cuándo y cómo van a reponer el concreto y pavimento que se afectó por los trabajos de instalación de tuberías en la región de San Quintín.

No es por molestar, pero si calculamos el porcentaje de las áreas afectadas, respecto de las pocas áreas en las que podíamos presumirnos “urbanizados”, el resultado es un poco más que significativo.

La última actualización que recibimos a este respecto fue que en la presente semana se cumplen algunos plazos para las estregas de las obras de las compañías constructoras a la paraestatal, es decir la Cespe, y el Gobierno de Estado.



 

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