El Valle

YO SOY SAN QUINTÍN

lunes, 25 de marzo de 2019 · 00:00

La esperanza de México

Que me disculpen los 30 millones, pero la esperanza de México no está donde ellos dicen; y no, tampoco en dónde la otra parte señala.

Hace unos días en una reunión de trabajo en que la coincidí con colaboradores de las áreas de Recursos Humanos y Responsabilidad Social, al concluir establecimos el ya casi tradicional grupo de contactos para intercambiar información, de los que muchas de las veces terminan sirviendo para replicar cadenas y “memes” de las redes sociales y que luego terminamos por bloquear o salir de ellos sigilosamente.

En nuestro caso, uno de los miembros compartió la imagen en la que se muestra el antes y después del reto cumplido de levantar basura en algún espacio elegido, con la invitación de conminar a su vez a nuestros respectivos colaboradores a tomar el reto.

Debo confesar que lo hice pero con bajas expectativas de lograr motivar lo suficiente al Grupo de Mejora Continua de la empresa en la que soy empleado. Transmití el mensaje y me retiré lentamente.

Ayer di cuenta de que sólo en este medio en la presente semana, se publicaron por lo menos tres notas independientes una de otra, en las que aparecen, vecinos, amigos y compañeros de trabajo en diferentes lugares realizando jornadas de recolección de basura en espacios públicos.

Lo que tiene mayor realce en esto, es que la iniciativa sólo ha sido impulsada porque la idea es buena, porque no implica mayores costos y porque el elemento esencial de la fórmula es tan simple como la coincidencia de querer hacer algo por por los demás, sin esperar alguna retribución.

La Responsabilidad Social Empresarial, como concepto formal ha logrado cumplir parte importante de sus objetivos en la mejora de las condiciones laborales en buena parte del sector productivo de la región, sin embargo todos debemos ocuparnos de que dejen de ser la excepción y noticia los impactos positivos hasta convertirlos en regla general, sacándolos del contexto laboral hasta que alcancen nuestros quehaceres cotidianos.

La referencia viene al caso, porque la esperanza de México radica entonces en la responsabilidad que nuestra sociedad tenga de sí misma. Acciones tan simples como levantar un papel tirado en la calle que en se encuentra al paso, tratar con respeto a los demás, antes que exigir un trato diferenciado, apreciar y valorar nuestro trabajo por lo que nos permite hacer por los demás, con el sólo hecho de estar haciendo lo que debemos hacer y por lo que de pilón se nos paga o nos genera alguna ganancia. Esto hace que, realmente se vea esa pequeña luz entre nuestra nebulosa realidad.



 

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