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Resaltan legado

Amigos y seguidores del profesor y poeta Luis Pavía se dieron cita en el Ceart, para leer algunos de sus poemas y narrar anécdotas que evidencian su sensibilidad y chispa literaria
lunes, 10 de septiembre de 2018 · 00:00

Benjamín Pacheco/EL VIGÍA
bpacheco@elvigia.net| Ensenada, B.C.

Análisis sobre el legado literario, anécdotas y lectura de algunos de sus poemas, formaron parte del homenaje “In Memorian. XX Aniversario Luctuoso”, realizado ayer al poeta Luis Pavía López, en la sala “Ernesto Muñoz Acosta” del Centro Estatal de las Artes Ensenada (Ceart).

Los escritores Rael Salvador y Flora Calderón, así como los periodistas Enhoc Santoyo Cid y Daniel Vargas, compartieron distintos puntos de vista en torno al conocido profesor normalista en las zonas rurales y urbanas, así como autor de los libros “Un día casi de vida o Tiberio”, “Nadie es poeta en su tierra” y “Sor Soledad”.

Ivonne Pavía, hermana del homenajeado, agradeció la participación para mantener presente al escritor.

“Recordarlo, saber que está vivo y su poesía. Es para nosotros muy importante que la gente lo lea y sepa que su trabajo fue muy importante y, además, muy para los ensenadenses”, expresó.

Rael Salvador señaló que un rey, al igual que un poeta, reciben siempre su destino.

“Nos conocimos de siempre, como corresponde a todo ser del mismo linaje. Ambos habíamos coincidido a finales de los años 70 en la Escuela Normal Estatal. Él, Luis Pavía, como mi maestro, yo, como algo más que su alumno, su prospecto.

“Nada nos unió más que la creación y respeto de dos hombres de palabra. Luis, como lo saben muchos, fue el guía más adecuado de nuestra generación: una especie de gurú literario, cuando en aquellos turbulentos años de iniciación artística, la desolación del paisaje nos ofrecía sólo cenizas de una revolución apagada”, comentó.

Flora Calderón recordó su encuentro con Luis Pavía en 1990, cuando ella ganó Los Juegos Florales del Carnaval de Ensenada, instituidos por dicho escritor, además del don que él tenía para enseñar y colaborar.

“Luis hacía los Juegos Florales y los Juegos Culturales del Carnaval, y era una batalla constante cada año. Cuando no tenía que poner dinero de su bolsa para ofrecer el premio, tenía que andar de casa en casa, de junta en junta. Lo viví hasta que duró el premio. Después que murió Luis intentamos seguir con el premio, no como institución sino a título personal.

“Es triste ver desaparecer un premio como ese, que habíamos logrado que llevara su nombre, porque eso implica que la gente que lo rodeó ese tiempo lo dejó ir por poner un pabellón cultural en el carnaval. Realmente Luis hacía todo el trabajo”, contó.

Ácido libretista
Enhoc Santoyo Cid y Daniel Vargas refirieron la participación de Luis Pavía como redactor del Libreto de Don Juan Tenorio de 1995 a 1997, además del Testamento del Mal Humor del Carnaval de Ensenada.

El primero fue Don Juan en Almoloya, en alusión a la llegada de Ernesto Zedillo a la presidencia y el encarcelamiento de Raúl Salinas; en 1996 se llamó La vela perpetua de Don Juan Tenorio, en referencia a la manifestación cuando fue inaugurado un centro nocturno en la calle Segunda y avenida Ruiz.

En 1997 se llamó El secuestro de Don Juan Tenorio, sobre el secuestro en Tijuana de un importante gerente de una maquiladora japonesa, a quien afortunadamente rescataron.

“Era rica la experiencia de tener a Luis en su oficina de la calle Segunda, como experto en la grafología. Su pago para elaborar el librero eran botellas de vodka, tequila y paquetes de cigarro. Le encantaba. También actuaba. Mientas estaba en la redacción de un periódico, me llamaba en la noche y leía los avances del Tenorio. Tenía una capacidad impresionante para hacer versos nuevos”, compartió Santoyo Cid.

Y Daniel Vargas resaltó que el escritor dejó mucho de su letra y palabra al ámbito ensenadense.

“Quienes lo escuchamos, reíamos, analizamos y aprendimos. En lo personal fui su alumno. Era inspirado, ocurrente y muy creativo. Un intelectual del pueblo que escribía para el pueblo. Versero popular y generoso en su literatura, altruista. Poeta celoso, pero no rencoroso. No negaba la sonrisa”, expresó.

Por último, la lectura de poemas estuvo a cargo de Anel Mora, Viridiana Medina, Max Adame y Héctor Quezada.

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