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250 Años

A causa de la llegada de los rusos a América, desde Alaska, y el reclamo inglés de las costas septentrionales californianas, España se dio a la tarea de ir hacia el norte, para tomar posesión de las nuevas tierras a través de las misiones. El último empuje del avance hispano en América no hubiese sido posible sin el apoyo de la Antigua California
sábado, 09 de febrero de 2019 · 00:00

CARLOS LAZCANO/COLABORACIÓN
carloslascano@hotmail.com | Ensenada, B. C.

Hace 250 años ocurrieron sucesos extraordinarios en nuestra tierra, la península de Baja California, a la que entonces se le conocía únicamente como California. Desde años antes (1728), los rusos habían descubierto el Estrecho de Bering, iniciando la penetración de las costas inexploradas del Noroeste de América.

Estas costas, España las consideraba suyas, estuvieran exploradas o no, ya que así lo establecían los Tratados de Tordecillas, en los cuales el Papa repartía América entre España y Portugal, y a España tocaba toda la costa del Pacífico Americano. Sin embargo, para la segunda mitad del siglo XVIII nadie, excepto España, consideraba validos tales tratados.

Fue la navegación de Juan Rodríguez Cabrillo, desarrollada entre 1542 y 1543, la última que España había enviado a explorar el Pacifico Norte, alcanzándose entonces hasta la altura del paralelo 42. En los siguientes más de 220 años España no exploró más allá de tal altura, de tal manera, que se generó un gran desconocimiento en la cartografía del norte de América, lo que provocó numerosas especulaciones sobre lo que habría en tal espacio.

Desde el siglo XVII el imperio ruso se había estado expandiendo hacia el este, hasta alcanzar Siberia y la Península de Kamchatka, enseguida cruzaron el Estrecho de Bering descubriendo Alaska. En Alaska, los rusos fueron avanzando poco a poco hacia el sur, estableciendo una serie de puestos para cazar mamíferos marinos y aprovechar las pieles finas.

No tardaron mucho en entrar en tratos comerciales con los ingleses, quienes empezaron a enviar naves comerciales a la región. Al mismo tiempo, Inglaterra empezó a reclamar como propio el territorio que posteriormente seria llamado Alta California, y hoy se conoce como California.

Las reclamaciones inglesas se basaban en que en 1579 el pirata inglés Francis Drake tomo posesión de la región en nombre de la reina Isabel I de Inglaterra, denominándola “Nueva Albión” e ignorando el hecho de que Rodríguez Cabrillo ya había tomado posesión de la misma región para España, 37 años años antes, es decir, en 1542.

Debido a las presiones, tanto de rusos como de ingleses, España decidió iniciar la ocupación efectiva del noroeste del Pacifico de America, empezando por ocupar la California al norte de la península californiana.

PLANES DE OCUPACIÓN
Los planes para dicha ocupación los fue gestando el visitador real José de Gálvez, a partir de 1767. En 1768 Gálvez visito La Paz y convocó a una reunión con las autoridades militares y misionales de la península, con el fin de planear la ocupación de lo que sería una nueva provincia, la que llevaría el nombre de Nueva California, y en contraposición, a partir de entonces, la península se llamaría Antigua California. Dicha ocupación daría principio en la bahía de San Diego, en donde fray Junípero Serra, el presidente de las misiones californianas, establecería una misión.

Para la ocupación de la Alta California fueron organizadas cuatro expediciones, dos por mar y dos por tierra. Por tierra se avanzaría desde la última misión de la Antigua California, la de Santa María de los Ángeles, establecida por los jesuitas, poco antes de su expulsión, en 1766. Ambas expediciones abrieron la primera ruta terrestre que unió a las Californias. Fue cuando, por vez primera, se llegó por tierra a la Ensenada de Todos Santos, celebrándose ahí su primera misa, en abril de 1769. Están por cumplirse 250 años de ese hecho.

En ese tiempo, el punto más norteño conocido por tierra de la Antigua California era San Fernando Velicatá. A su paso por Velicatá, el padre Serra formalizó ahí la única misión franciscana en la península Californiana, la de San Fernando Velicatá, en mayo de 1769.

De ahí, avanzaron casi 500 kilómetros hasta la bahía de San Diego, estableciendo la misión de San Diego de Alcalá, el 16 de julio de 1769. El establecimiento de esta misión marcó el inicio de la Alta California como provincia, es decir, la fundación de lo que hoy es la California estadounidense, así como la fundación de lo que hoy es la ciudad de San Diego California, EU. Estamos a punto de conmemorar los 250 años de estas fundaciones.

En ese mismo año, avanzaron 700 kilómetros más al norte de San Diego para fundar la misión de San Carlos Borromeo en la bahía de Monterrey, estableciendo así la segunda misión de la Nueva California.

Normalmente, los misioneros procuraban no dejar mucha distancia entre misión y misión, alrededor de 50 kilómetros, pero en este caso las motivaciones eran geopolíticas y tenían prioridad el avance lo más al norte posible para evitar que los rusos siguieran avanzando.

DEUDA HISTÓRICA
Cabe destacar que sin el apoyo de la Antigua California, la Nueva California nunca se habría logrado.

Como vimos, toda la planeación para establecer la Nueva California se llevó a cabo en la Antigua California. Además, la gran mayoría de los recursos para llevar a cabo las expediciones y la fundación, fueron aportados por las misiones de la Antigua California, tanto materiales como humanos. Ganado, granos, ornamentos religiosos, caballos, mulas, burros, todo tipo de enseres, etc., fue parte de la donación generosa de la Antigua California, así como buen número de personas entre indígenas, vaqueros, ganaderos, carpinteros, herreros, agricultores, etc.

La Nueva California tiene una gran deuda histórica para con la Antigua California, ya que toda esta donación tuvo sus consecuencias para la península, en donde las carencias han sido desde siempre.

El avance hacia la Nueva California fue la última expansión hispana en América. Alcanzó hasta la bahía de San Francisco, la cual fue descubierta en estas entradas, en noviembre de 1769, por lo cual igualmente se conmemoraran 250 años de su encuentro.

Finalmente España reconoció los límites de la Nueva California en el paralelo 42, hasta donde había llegado Rodríguez Cabrillo en 1542. Aunque intentó colonizar hasta Alaska, España ya no tuvo la fuerza ni el empuje como para impedir el avance ruso e inglés, y además, poco después, el de los estadounidenses, por lo que abandono toda reclamación más allá del paralelo 42 en 1795.

En estos 250 años no sólo se estarán conmemorando las fundaciones de San Diego y la Nueva California; también fue el tiempo en que se abrió el camino terrestre entre ambas Californias y la incorporación del noroeste de nuestro actual Estado a la dinámica del resto de las Californias. Así, por vez primera, se llegó por tierra a Ensenada desde Loreto y también al valle de la actual Tijuana.

Es un tiempo para que reflexionemos en nuestra herencia hispana, de la cual debemos sentirnos orgullosos.

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