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Cuestiona Horacio de la Cueva interacción humano-ambiente

jueves, 8 de abril de 2021 · 02:56

KARLA PADILLA/EL VIGÍA
kpadilla@elvigia.net | Ensenada, B. C.

El ser humano modifica al medio ambiente y el medio ambiente modifica a la población, es una interacción constante que se da todos los días, del que se debe conservar un ambiente funcional y sano para mantener la especie y el planeta vivo, comentó Horacio de la Cueva, investigador del Cicese.

Durante la presentación del libro La ciudadanía y el medio ambiente en México, en el que participaron 18 académicos, indicó que el crecimiento urbano implica la alteración al ambiente, y éste consiste en cómo vamos a modificarlo y qué vamos a hacer para restaurarlo.

Mencionó que el libro es, sin duda, más inquisitivo que conclusivo, pues no se ofrecen soluciones, sino preguntas y retos que ayudan a ver los problemas que se viven respecto al medio ambiente.

“La mayoría del trabajo que queda por delante es la responsabilidad ciudadana, confrontar a los ciudadanos abstractos poderosos y hegemónicos que son el Estado y las grandes corporaciones”, dijo.

Ciudadanía ambiental y ecológica
Por su parte, Patricia Rivera, investigadora del Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente del Colegio de la Frontera Norte (Colef), expresó que los problemas ambientales son el resultado de cómo nos relacionamos socialmente con ellos, es decir, que las formas de apropiación de la naturaleza de alguna manera generan los problemas que tenemos, expresó

Explicó que la realización del texto es un esfuerzo de posiciones y características muy distintas entre sí, que tienen en común la ciudadanía y el enfoque ambiental.

“Lo que nos podemos cuestionar es cómo se da esta participación ciudadana y cuáles son estas limitaciones a las que nos enfrentamos para participar en los aspectos ambientales”, resaltó.

La investigadora comentó que Refugio Chavez, investigador de la Universidad de Estrasburgo, crea dos conceptos que son ciudadanía ambiental, que es aquella donde la participación que se da es la del discurso hegemónico y que se permea a través de recursos económicos; y la ciudadanía ecológica, aquella que se refiere más a las acciones pequeñas y reales.

Destacó que el libro tiene cuatro ejes principales en los que los académicos comparten los trabajos y análisis que han realizado respecto al medio ambiente, que son el político-jurídico, económico, social, y ecológico.

En el caso del eje político-jurídico, expresó que uno de los trabajos se relaciona con la participación de los usuarios del agua y la falta de mecanismos adecuados para esa participación, en donde es necesaria la conjunción entre sociedad, gobierno y academia para crear mecanismos que funcionen y que se enfoquen en una verdadera participación a la que se le pueda dar seguimiento.

Otro trabajo, mencionó, es el tema de los espacios verdes, pues de alguna manera, las ciudades comienzan a crecer y predomina un interés por el crecimiento urbano, dejando de lado las condiciones del acceso público y de áreas verdes que son muy necesarias, y que de alguna manera queda cuestionable la suficiencia de esas áreas.

“Esos cuatro ejes no significa que no relacionen entre ellos en cada caso, pero los autores generalmente tenemos una perspectiva, fue un intento de darle un hilo conductor, lo que no implica que no se interrelacionen estos elementos entre cada caso”, comentó.
 

 

 

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