Por la razón o por la fuerza

Japanese Breakfast, carta abierta.

Por Juan Alberto Montes*
sábado, 08 de septiembre de 2018 · 14:05

Michelle Zauner:

Yo sé que no leerás esto porque no hablas español, pero de igual forma lo escribiré como un mecanismo de autocomplacencia.

Si tú no puedes enterarte de lo que opino sobre ti, al menos usaré el paliativo del exhibicionismo, como el que emplean en redes sociales los que agradecen al “universo” las cosas que les pasan o las que no les pasan, como si el cosmos fuese una entidad consciente de sus miserables existencias en el tiempo y de su diminuto tamaño en el espacio.

El universo no es un ente, pero yo tengo un público ante el cual puedo declarar el amor que siento por tu disco, Soft Sounds from Another Planet.

Cabe señalar que, al hablar de esta producción, rompo la promesa que hice en las primeras líneas de mi texto debut en El Vigía, las cuales dicen más o menos lo siguiente:

“Esta columna la dedicaré a revisar cada semana a artistas culturalmente relevantes y  tomaré como coyuntura temática el álbum que hayan publicado recientemente”.

Bajo esta premisa, no cumplo con el compromiso de la inmediatez, pues el Soft Sounds lo hiciste hace un año ya.

Sin embargo, evadiré extraordinariamente esta regla por tres razones:

  1. Como un servicio a la comunidad, pues son canciones que todos los amantes del indie y el dream pop deben oír,
  2. El tiempo es relativo, y
  3. Es mi columna y hago lo que quiero.

Contexto (esto ya lo sabes, así que puedes omitirlo).

Japanese Breakfast es el proyecto solista de Michelle Zauner, cantante, guitarrista y compositora coreana-estadounidense de 29 años. Bajo ese seudónimo ha liberado dos discos, Psychopomp (2016) y el que hoy nos ocupa, Soft Sounds from Another Planet (2017).

Previo a estas producciones, fue cantante de la banda indie de Pennsylvania, Little Big League, con la cual sacó dos discos. Una vez que su mamá fue diagnosticada con un problema de salud, se mudó con ella a Oregon y en ese periodo se puso a componer canciones por sí sola, las cuales después verían la luz como Japanese Breakfast.

El álbum (ya puedes seguir leyendo, quiero que sepas esto).

El principal defecto en el dream pop y el shoegazing es que la saturación de capas de sonido funge como un arma blanca de doble filo. Por un lado, puede enriquecer la melodía al brindar elementos ambientales, pero, por otro, puede ser usada para disimular una composición poco lograda o, simplemente, estropear una canción efectiva con el abuso de ornamentos.

Tú, Michelle Zauner, usas la cuchilla con el filo correcto (porque que el cuerpo es una navaja). Aunque basas las composiciones de Soft Sounds en la estructura de estos géneros (que para algunos es el mismo), lo haces de una forma tal que privilegias la canción, porque sabes que tus composiciones funcionan por sí solas.

Tu flirteo con el pop y el electrónico construyen estructuras totalmente subordinadas a las melodías, por eso tu disco atrapa desde el primer momento.

No creo que alguien se pueda resistir a la abridora “Road Head” (que me hace sonrojar), a la emotiva “Boyish” o a la contundente “Body is a Blade”.

¿Y qué podemos decir de tus líricas? Eres muy hábil, en verdad. Evades cualquier lugar común. Interpretas tu feminidad de una forma tan cool, e incluso transgresora, que vuelve a ser voluptuosa en el arte actual, incluso en el sentido clásico.

Hiciste una obra redonda, no hay un segundo que sobre en Soft Sounds y, además, cambiando de tema, creo que eres sexy.

Saludos,

Juan Alberto.

 

*Ingeniero metafísico con especialidad en superficialidades.

Twitter: deusvult_

Instagram:___deus.vult

 

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