PALABRA

Hay que apropiarnos de los parques

sábado, 02 de marzo de 2019 · 00:00

 

Por Luis Damián Garibay*

Vamos perdiendo de vista los espacios públicos. Y los perdemos de vista porque van desapareciendo y conforme van desapareciendo, los ciudadanos dejamos ir la oportunidad de realizar actividades que podrían desarrollar la sana convivencia y el desarrollo personal.

En Ensenada, por ejemplo, contamos con decenas de parques localizados desde los fraccionamientos más opulentos, hasta las colonias de la periferia más marginada.

¿Y qué sucede con la mayoría? Desgraciadamente vemos a los parques abandonados, vandalizados, sucios, desbaratos, inseguros y muchas veces ocupados por la delincuencia. Y, como es de costumbre, podríamos culpar al gobierno de ello y sí, es cierto que el gobierno tiene muy desatendida la ciudad, pero también nosotros, como ciudadanos, tenemos la responsabilidad de ocupar nuestros espacios públicos, mantenerlos, cuidarlos, usarlos en beneficio de nuestra persona pero sobre todo en beneficio de la comunidad.

 

Comunidad es lo que falta

Los sociólogos lo fueron explicando a lo largo del siglo pasado: los humanos, por medio de sociedades industriales y una exacerbación de los valores individualistas y de consumo, han ido perdiendo sus relaciones comunitarias y se han internado en sociedades individualistas, anónimas y egoístas, donde “los otros” no son de mi incumbencia. Y como los otros no me importan, pues que cada quien se rasque con sus propias uñas.

El problema es que no nos damos cuenta que “los otros” también somos “nosotros” y si ellos se ven afectados nosotros también.

El parque es un espacio público donde podemos ver situaciones sociológicas. Cuando un parque, en una colonia, ya sea con una población con alto o bajo nivel socioeconómico, se encuentran en buen estado, generalmente tendrá como correlación un mayor uso por partes de los miembros de la comunidad en donde se encuentra.

Porque las personas, al ir a correr o al llevar a sus pequeños a los juegos, por ejemplo, querrán estar en un lugar seguro y en buenas condiciones, y, si ven que las autoridades no le dan el mantenimiento necesario, ellos pondrán su granito de arena para limpiarlo, cuidarlo y si se puede, entre los demás usuarios y vecinos, repararlo.

En cambio, parques sucios, sin iluminación, vandalizados, con los juegos destruidos, reflejan un bajo nivel de apropiación del espacio público por parte de los vecinos de la comunidad donde se ubica. Muestra, pues, que las personas que viven en esa colonia o fraccionamiento no le encuentran un uso importante para sus vidas y esperan que el gobierno por fin se atreva a pasar a darles mantenimiento.

Pero como ya hemos visto, no podemos esperar milagros. Y mientras los parques no sean ocupados y carezcan de mantenimiento, otras personas (por ejemplo delincuentes) sí los van a ocupar y sí le darán un uso personal. Claro, no de la mejor manera.

Los espacios públicos podemos aprovecharlos de muchas maneras. Usarlos para practicar algún deporte, ensayar teatro, leer alguna novela, caminar con la pareja, jugar con los hijos, reunirse con los amigos, cantar canciones rancheras, bailar, practicar yoga, comer un helado, echarse una cascarita, en fin, tiene funciones casi ilimitadas.

Es nuestra responsabilidad usarlos, cuidarlos y mantenerlos, pues, por desgracia, los espacios públicos se van perdiendo rápidamente en las ciudades, el capital, el dinero, el comercio, el centro comercial, por ejemplo, lo va acaparando y, si no nos apropiamos de ellos, la próxima vez que queramos reunirnos, sólo podremos hacerlo pagando.

 

*Sociólogo.

 

 

 

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