Los relatos de terror argentinos de Mariana Enríquez

sábado, 6 de abril de 2019 · 06:41

Por Lesli Mejía Chávez*

 

Mariana Enríquez es una autora argentina que, con su colección de cuentos titulada Las cosas que perdimos en el fuego, le ha dado un giro innovador y femenino al género del terror latinoamericano.

La innovación y la feminidad, de hecho, van de la mano en sus relatos, pues la mayoría de ellos narran las complejas particularidades de la experiencia del miedo desde la perspectiva de una mujer.

El primer cuento del libro se titula “El chico sucio” y lo narra una mujer que vive sola en un barrio sórdido, donde la delincuencia y las personas en situación de calle abundan.

Frente a su casa, sobre un roído colchón, vive una mujer drogadicta con su hijo de cinco años, al cual la narradora denomina “chico sucio”. Un día, aparece el cadáver apenas reconocible de un niño que fue cruelmente torturado y que, por su tamaño, parece ser el chico sucio.

El relato explora los temas de la pobreza, la drogadicción, la superstición y el instinto maternal, y llega a una conclusión ambigua pero profundamente perturbadora.

Otro cuento que destaca es “La casa de Adela”. En él, la narradora evoca un recuerdo traumatizante de su infancia centrado en su vecina Adela, una niña que no tenía un brazo y con quien la narradora y su hermano compartían un gusto por las historias de terror. En una ocasión, los tres niños deciden explorar una casa abandonada, lo que resulta en una desaparición que, a su vez, causa una obsesión que les trae trágicas consecuencias.

Por último, el relato homónimo, “Las cosas que perdimos en el fuego”, es una alegoría hiperbólica de la misoginia que se vive en Argentina y en el mundo.

Cuenta que ha surgido un extraño fenómeno en el que los hombres están quemando vivas a sus novias, esposas e hijas. En respuesta a esto, surge otro fenómeno, más extraño aún, que tiene connotaciones feministas implícitas: las mujeres empiezan a quemarse a sí mismas, lo suficiente para sobrevivir y para volverse “monstruas”. Así, no sólo subvierten los estándares de belleza femenina, sino que también se protegen de la violencia machista.

 

Escritoras que exponen el terror

Actualmente, las escritoras argentinas empiezan a llamar la atención internacional. Además de Mariana Enríquez, otras autoras que se han popularizado son Samantha Schweblin y Selva Almada.

Ambas tratan con temas atemorizantes y apegados a la realidad de las mujeres latinoamericanas: en Distancia de rescate, Schweblin escribe sobre la ansiedad inherente en la maternidad, explorando el género del suspenso con gran maestría narratológica, y en Chicas muertas, Almada retrata el feminicidio con una dolorosa, punzante y necesaria precisión.

Por demasiado tiempo, hemos leído literatura enfocada sólo en la experiencia masculina. De Argentina, en particular, solemos saber únicamente de autores como Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. Pero ya es hora de que llevemos nuestra atención a lo contemporáneo, diferente y genuino, a autoras como Schweblin, Almada y -por supuesto- Enríquez, cuyos textos literarios asustan… pero también gustan.

 

 

“Ya es hora de que llevemos nuestra atención a lo contemporáneo, diferente y genuino, a autoras como Schweblin, Almada y -por supuesto- Enríquez, cuyos textos literarios asustan… pero también gustan”.

 

 

*Estudiante de Literatura Inglesa y escritora.

 

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